

Los planes de Valve para revolucionar los videojuegos de escritorio se enfrentan a la realidad del mercado de componentes. La empresa ha confirmado el aplazamiento de Steam Machine, Steam Frame y Steam Controller, inicialmente previsto para el primer trimestre de 2026, debido a la escasez global de RAM y almacenamiento. El anuncio llega acompañado de una advertencia: los precios anunciados inicialmente se revisarán al alza, lo que pone en riesgo la estrategia de competir directamente con las consolas tradicionales.
Lo que creíamos. La presentación oficial del hardware de Valve tuvo lugar en noviembre de 2025, cuando la compañía presentó simultáneamente tres dispositivos destinados a expandir su ecosistema más allá de la PC tradicional: la consola Steam Machine, el casco de realidad virtual Steam Frame y una nueva versión del Steam Controller. En ese tiempo, información proporcionada a los medios Su objetivo era un lanzamiento en el primer trimestre de 2026.
Nuestro amor se rompió. Sin embargo, Valve ha tenido que recalibrar sus expectativas. Según el comunicado, la compañía reconoce que esperaba anunciar precios definitivos y fechas de lanzamiento concretas en este momento, pero las circunstancias del mercado de componentes lo han impedido. «La disponibilidad limitada y el aumento de los precios de estos componentes críticos significan que debemos revisar nuestro calendario de envío y precios exactos», admiten.
Un poco más tarde. El nuevo calendario se extiende ahora hasta el primer semestre de 2026, una formulación deliberadamente vaga que contrasta con la precisión inicial. Valve destaca que mantiene su objetivo de distribuir los tres productos en ese plazo, pero advierte sobre la volatilidad del escenario: necesitan establecer precios y fechas que puedan anunciar con confianza, conscientes de lo rápido que pueden cambiar las circunstancias.
La crisis de la RAM. El problema afecta a toda la industria tecnológica. Los fabricantes de memorias han experimentado un aumento de precios sin precedentes: según datos del mercado de componentes, el coste de los módulos RAM se ha multiplicado por tres o incluso cuatro desde principios de 2026. Este aumento responde a una reorientación estratégica de grandes productores como Samsung, SK Hynix y Micron, que priorizan la fabricación de memorias de alto rendimiento para servidores de inteligencia artificial, un segmento que ofrece mayores márgenes de beneficio.
Se vio venir. Ya en noviembre, cuando Valve presentó su hardware, las señales de alerta eran evidentes. Para entonces, la empresa reconoció que fijar precios era complejo porque «el mercado está un poco raro» y «los precios de memoria están subiendo mientras hablamos». Lo que parecía una turbulencia temporal se ha consolidado como una tendencia estructural. Es una crisis que recuerda a la escasez de semiconductores que sacudió a la industria entre 2020 y 2022, provocando retrasos en los lanzamientos de consolas y aumentos generalizados de precios de las tarjetas gráficas.
El fenómeno actual presenta, sin embargo, una peculiaridad: no se trata de interrupciones en la cadena de suministro, sino más bien de una decisión deliberada de los fabricantes de redirigir la capacidad productiva hacia el lucrativo mercado de la IA, dejando a la industria del juego en un segundo plano.
Lo que se sabe sobre el hardware de la máquina. La Steam Machine, producto estrella de esta trilogía, estará impulsada por un procesador AMD, según confirmó la CEO de la compañía de semiconductores, Lisa Su, durante la presentación de resultados trimestrales: «Desde la perspectiva del producto, Valve está en camino de comenzar a enviar su Steam Machine con tecnología AMD a principios de este año». Esa afirmación, que entonces parecía tranquilizadora, ahora adquiere un tono irónico: el hardware está listo, pero el contexto económico no.
En sesiones previas con medios especializados, la compañía indicó que Steam Machine se colocaría «cerca del nivel de entrada del espacio PC», formulación que sugería que competiría directamente con PlayStation 5 y Xbox Series X|S en términos de precio, en lugar de con configuraciones de PC de gama alta. Este planteamiento choca frontalmente con la realidad actual del mercado de componentes: competir con consolas supone conseguir márgenes muy ajustados en un ecosistema cerrado donde Sony y Microsoft pueden asumir pérdidas iniciales. Valve carece de esa flexibilidad, y el aumento de los costos de memoria y almacenamiento amenaza con colocar sus productos en un rango de precios que los alejaría del consumidor promedio.
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