El encuentro entre Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca marcó un giro inesperado en una relación que durante 2025 estuvo llena de choques y episodios de enfrentamiento diplomático. Aunque no se anunciaron acuerdos concretos, ambos mandatarios expresaron su satisfacción por el encuentro y destacaron un ambiente de cordialidad que contrastó con el tono de meses anteriores. En el encuentro también participaron el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio; el vicepresidente JD Vance; y la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, entre otros altos funcionarios.
Trump fue el primero en referirse al encuentro y aseguró que “trabajamos en ello y nos llevamos muy bien”, al ser preguntado por la lucha contra el narcotráfico, uno de los puntos más críticos de la relación bilateral. Agregó que si bien no fueron “precisamente los mejores amigos”, calificó el encuentro como “muy bueno” y calificó a Petro de “fantástico”.
Petro, por su parte, afirmó en rueda de prensa que el encuentro había sido «positivo» y que se marchaba de Washington «con aires de optimismo». Reconoció las profundas diferencias entre ambos líderes, pero sostuvo que podrían construir “un pacto por la libertad y la vida”. También aseguró que identificaron caminos de trabajo conjunto, incluso en temas como la reactivación de Venezuela, aunque sin entrar en detalles.
Los gestos simbólicos marcaron el tono del encuentro. Ambos mandatarios se dieron la mano en el Despacho Oval y, al finalizar, Petro compartió en sus redes sociales los obsequios que recibió de Trump: una nota manuscrita que decía «Gustavo: Un gran Honor. Amo a Colombia», acompañada de una foto, y una gorra roja del MAGA, a la que el presidente colombiano añadió una «s» para convertirla en «Américas». Además, Petro trajo un ejemplar del libro. El arte del trato para que Trump lo firme, recibiendo la dedicatoria “Eres genial”.
El contraste con el pasado reciente era evidente. Durante 2025, la relación estuvo al borde de una ruptura, especialmente después de la operación militar estadounidense en Caracas que provocó la caída de Nicolás Maduro, así como los roces por temas migratorios, acusaciones sobre los vínculos de Petro con el Tren Aragua, la descertificación de Colombia en la lucha contra las drogas, la revocación de la visa presidencial y su inclusión en la lista de la OFAC por supuesta participación en el tráfico ilícito de drogas, acusaciones que Petro rechaza enérgicamente. categórico.
Pese a la gravedad de estos episodios, la reunión de este martes parece haber abierto un espacio para la distensión. El encuentro recordó que la relación entre Colombia y Estados Unidos ha sido históricamente estable, más allá de diferencias ideológicas: Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Colombia, y Colombia sigue siendo un aliado estratégico de Washington en la seguridad regional, la lucha contra las drogas y la lucha contra el terrorismo.
El desafío ahora será determinar si este entorno renovado permitirá avanzar hacia acuerdos concretos que dejen atrás la tensión marcada por la crisis venezolana y el llamado “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe. Por ahora, tanto Trump como Petro parecen dispuestos a intentarlo.
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