en eso Catatumbo, Norte de Santander, La guerra estalló de nuevo a mediados de las vacaciones de diciembre. Los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC han provocado una nueva desplazamiento de familias enteros, huyendo con lo poco que pueden llevar para salvar sus vidas.
Según el informe que el Gobierno de Norte de Santander entregó a EL TIEMPO: “183 unidades familiares, 252 personas, «En su mayoría niños y mujeres» vinieron a Tibú en los últimos días.
Patrullas del ejército en el Catatumbo. Foto:Cortesía
A Cúcuta, se trasladaron unas “70 unidades familiares”, alrededor de 100 personas aproximadamente, mientras que otras 250 buscaron refugio en Ocaña.
“Esto está pasando en días festivos, 25 de diciembre, sábado, las instituciones están cerradas”, dijo Luis Fernando Niño, consejero de paz de Norte de Santander, quien aseguró que muchas familias Han tenido que acudir a conocidos para buscar refugiodesde hasta ahora No se han establecido refugios oficiales ni se ha entregado ayuda humanitaria.
El motivo de esta nueva ola de violencia es la disputa territorial. El ELN controlaba zonas como Pachelly, distrito de Tibú, pero los disidentes se extendieronideas que proclamaban su ingreso al casco urbano, lo que desató una ofensiva.
Movimiento en el Catatumbo Foto:Cortesía
Aunque ambos grupos anunciaron un alto el fuego con el gobierno colombiano hasta el 3 de enero, Las hostilidades entre ellos nunca cesaron.
“Son los dos disparándose en medio de la gente”, describió Niño, relatando cómo se desarrollan los enfrentamientos en las calles y viviendas, generando un ambiente de terror.
Mujer, víctima de la guerra
El 24 de diciembre una mujer resultó gravemente herida al activarse una mina antipersonal en su finca en la zona rural de Tibú.
“Una mujer en su propia casa, En su propia finca pisó una mina antipersonal, causándole daños considerables en sus extremidades inferiores”, dijo un testigo.
Movimiento en el Catatumbo Foto:Cortesía
la victima Fue evacuada por el Ejército a un centro asistencial en Cúcuta, donde permanece bajo atención médica. Su caso se convirtió en un símbolo del riesgo que enfrentan los residentes, atrapados entre la guerra y la falta de protección estatal.
Los desplazados viven con miedo y precariedad. Algunos llegaron sólo con dos personas, otros con varios niños, según cómo lograron escapar.
“Eso depende mucho, algunos vienen sólo con dos personas, otros vienen con sus hijos”, explicó un funcionario, destacando la diversidad de las familias que buscan refugio.
Por ahora, los que lo dejan todo, la mayoría, Permanece en casas de familiares o conocidos, sin certeza de recibir pronto ayuda oficial.
El Ejército en zonas del Catatumbo. Foto:Cortesía
El Fuerza Pública ha reforzado su presencia en la vía Cúcuta-La Gabarra, desplegando helicópteros para evitar nuevos enfrentamientos, pero la población sigue teniendo miedo de movilizarse.
Los obispos, alcaldes y el Gobierno han pedido un alto el fuego inmediato, advirtiendo sobre el riesgo de un desplazamiento masivo como el ocurrido en enero de 2025, cuando una masacre familiar sacudió la región.
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