
Él atlántico Este 2 de diciembre amaneció con un motivo de celebración que trasciende la ceremonia protocolar: Salinas del Rey, en juan de acostarecibido oficialmente la bandera azul, la certificación internacional que distingue las playas con los mejores estándares ambientales, de seguridad y calidad. calidad del agua.
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Para visitantes, deportistas y comunidades costeras, este hito se traduce en algo sencillo pero valioso: una playa más limpia, más seguros y mejor preparados para recibir un turismo sostenible.
Este reconocimiento hace Salinas del Rey en la primera playa de América con vocación deportiva en lograr este sello global. La distinción, otorgada por el Fundación para la Educación Ambiental (FEE) y operado en Colombia por Acodal, se otorga únicamente a destinos que cumplan 33 criterios internacionales, desde monitoreo del agua y gestión responsable de residuos hasta accesibilidad universal y educación ambiental.
Izado oficial de la Bandera Azul en Salinas del Rey. Foto:Gobernación
La jornada comenzó con una visita guiada a la playa para mostrar los puntos de salvamento, la señalización bilingüe, los recorridos accesibles para personas con movilidad reducida y la zona habilitada para deportes acuáticos. A las 4:00 de la tarde, un estudiante de la Institución Educativa Académica, Técnica y Turística de Santa Verónica Protagonizó el momento más simbólico: portar la bandera azul recibida en Bogotá y entregarla para izarla frente a la comunidad.
Durante su discurso, Gobernador Eduardo Verano Destacó que este hito es resultado de una visión de largo plazo que ha consolidado la infraestructura, la planificación costera y el fortalecimiento comunitario. “Hoy el Atlántico demuestra que puede estar a la altura de los destinos más exigentes del mundo. Salinas del Rey es una prueba de que cuando el territorio se organiza, protege su naturaleza, trabaja con sus comunidades y se compromete con los estándares internacionales, los resultados llegan”, afirmó.
Qué cambia para turistas y deportistas con la Bandera Azul
La certificación avala un kilómetro de costade los cuales 360 metros fueron habilitados para bañistas y deportistas. Esto significa áreas despejadas para cada actividad, socorristas presentes en horarios establecidos, monitoreo permanente de la calidad del agua y manejo del ecosistema dunar para evitar erosión y daños por mal manejo del suelo.
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Para quienes visitan la playa, el sello actúa como garantía de unos estándares mínimos que se cumplen y verifican. La señalización orienta sobre usos permitidos, rutas seguras, cuidado de la fauna y recomendaciones para el ingreso al mar. “Vengo a practicar kitesurf Durante tres años y cada temporada veo avances. Con Bandera Azul la playa entra en otra liga”, comentó el monitor.José Imitolauno de los referentes deportivos del sector.
Zona para bañistas y deportistas con señalización bilingüe y acceso seguro. Foto:Gobernación.
La zonificación también permite convivir sin riesgos a bañistas y deportistas, algo clave en destinos con fuertes vientos y tráfico constante. cometas y tablas. Para los entrenadores, la certificación ayudará a atraer más atletas, escuelas internacionales y eventos competitivos.
El esfuerzo detrás del sello: comunidad, educación y cuidado del medio ambiente
Más allá del acto de levantamiento, la certificación refleja un trabajo colectivo en el que participaron Guías locales, operadores turísticos, estudiantes, residentes y organizaciones medioambientales.. La Secretaria de Desarrollo Económico del Atlántico, Marisabella Romero, destacó que los jóvenes de la zona han sido un actor clave, pues participan en talleres de educación ambiental, mediciones de agua y brigadas de limpieza.
En Salinas del Rey, los colegios han integrado contenidos sobre el cuidado del ecosistema dunar, uso responsable de la playa y prácticas sustentables. Esta apropiación es la que permite sostener el sello, que no es permanente: Debe renovarse cada año y exige mantener los estándares sin contratiempos.
Aspecto general del complejo turístico construido en Salinas del Rey. Foto:Gobernación
Roxana Nieto, delegada del programa Bandera Azul en ColombiaSeñaló que este logro “representa uno de los esfuerzos de gobernanza comunitaria más fuertes del país”. La afirmación no es menor: el éxito de la certificación depende de que las comunidades se conviertan en guardianas del territorio y garanticen que las reglas no se relajen.
Un punto de partida para transformar el turismo en el Atlántico
Con la bandera ondeando, el desafío ahora es sostener la calidad del destino y replicar el modelo en otras zonas del corredor costero. La playa se posiciona como escaparate internacional de deportes como kitesurf y wingfoil, prácticas que atraen a visitantes con grandes gastos y ayudan a impulsar la economía local de una manera más sostenible.
«Esto es sólo el comienzo. Salinas del Rey demuestra que el Atlántico puede competir con destinos exigentes del mundo», comentó un turoperador presente en el evento. Hoteleros, instructores náuticos y agencias de viajes coinciden en que el sello abrirá puertas a alianzas, capacitaciones especializadas y paquetes turísticos enfocados a la naturaleza y el deporte.
Durante el evento de clausura, visitantes de múltiples regiones destacaron la limpieza de la playa, la claridad de la información instalada y la organización del espacio público. Para muchos, lo significativo no es la ceremonia, sino el mensaje: el Atlántico empieza a posicionarse entre la élite de playas certificadas del mundo.
El subsecretario de Turismo del Atlántico, Jaime Alfaro, Reiteró que este logro es un incentivo para seguir trabajando de la mano con el sector privado y los operadores turísticos con el propósito de conservar la riqueza natural del departamento y convertirlo en un destino imperdible.
La certificación, más que un reconocimiento, funciona como un compromiso: el departamento debe mantener el nivel, reforzar la educación ambiental, proteger el ecosistema dunar y garantizar que el turismo no supere la capacidad del territorio. Al mismo tiempo, abre una puerta a playas como Punta Astilleros, Piojo y otros tramos de la franja costera entran en procesos similares.