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Rincón, Castella y Pérez triunfan en la fiesta taurina de la Feria de Cali – En un click

Rincón, Castella y Pérez triunfan en la fiesta taurina de la Feria de Cali

 – En un click

Por: Víctor Diusabá Rojas

Cali (Colombia), 30 de diciembre (EFE).- La fiesta taurina, eje central de la programación de la 68 Feria de Cali, rindió homenaje este lunes a César Rincón, quien volvió a torear en este coso, donde inició su carrera como torero sin caballos en 1977.

Y Rincón, con su actuación en los dos ejemplares que le corresponden, dijo mucho más que agradecimiento, tanto a la historia de la plaza como a quienes acudieron a verlo.

Eso, desde el principio hasta el final. Para empezar, con esas tres Verónicas que recibieron la primera de la celebración que sirvió para devolverles la película a una vida, la suya.

El mando y el temperamento son eternos, decía con ellos el maestro colombiano ante un timonel manso y suelto a quien le dictaba capítulos y versos de sus corridas para domarlos en unos rounds, ovacionados por las corridas. Espada cruzada y luego entera. A la ley.

Luego vino Sebastián Castella, quien encontró en sus iniciales una réplica del que abrió la celebración. Después de seguirle por tierras de humillaciones, el torero de Béziers consiguió meterle en la muleta y aprovecharse de él con toreos rasgados. Espada trasera, dos orejas.

El tercero también acusó la falta de soltura hasta que Marco Pérez le metió en el cesto con firmeza y mucho espacio para deleitar al público con corridas tan finas como profundas. Puñalada y espada. Encima.

Luego de coquetear con el cabo hasta las cuatro de la noche, César Rincón le ofreció la pelea y la muerte a Ricardo Santana, el banderillero que se recupera de los azotes sufridos en la última Feria de Manizales.

Y en la muleta, el maestro siguió por el mismo camino, el del toreo clásico y el respeto a sus fundamentos. Por momentos, y en la medida que tenía en su bagaje bravo, el toro de Caicedo hizo más importantes los logros. Luego se rompió, pero el trabajo ya estaba hecho. Espada extendida.

Sebastián Castella logró superar un toro que reivindicaba, con un defecto notable; quédate abajo, intenta encontrar los zapatos de su oponente. El trabajo fue más fuerte y no faltó la emoción.

Marco Pérez cerró el festival con más movilidad que calidad. Una vez más el salmantino estuvo por encima de los retos que le planteaba su enemigo. Encima.

hoja de carrera
Seis toros de Juan Bernardo Caicedo. El primero, manso y resquebrajado. El segundo, ídem, aunque más en la segunda parte de la tarea. El tercero, de menos a más. El cuarto, con posibilidades. El quinto, en defensa. El sexto, con movilidad.

César Rincón. Fin y aplausos tras dos advertencias.

Sebastián Castella. Dos oídos y saludos desde el tercero.

Marco Pérez. Una y otra vez. EFE

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