

Los muros de Macayepo, que durante años fueron testigos mudos del éxodo y del miedo, hoy cuentan una historia diferente.
En un acto de resistencia cultural y de memoria, Este distrito ubicado en la Alta Montaña de los Montes de María inauguró ocho murales que buscan redefinir el territorio, precisamente en las fechas en las que Se conmemora uno de los episodios más oscuros del conflicto armado colombiano.
La intervención, liderada por el Gobierno de Bolívar a través de la Secretaría de Paz, Víctimas y Reconciliación, junto al Consejo de Paz y el Comité Promotor local, no es sólo estética. Se trata, según sus protagonistas, un grito de resiliencia.
“Macayepo se viste de color para recordarnos que la memoria también puede ser esperanza. Este ejercicio artístico es una forma de reparación simbólica que dignifica a las víctimas”, dijo Iván Sanes Pérez, secretario de Paz del departamento, quien destacó la alianza entre las instituciones y la comunidad para recuperar la confianza perdida en los años de guerra.
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La masacre de Macayepo no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia de ‘tierra arrasada’ para vaciar el territorio y controlar el corredor estratégico entre la montaña y el mar.
Documentos del Centro Nacional de la Memoria Histórica (CNMH)
La herida histórica: lo que dicen los archivos oficiales
Murales en Macayepo para las nuevas generaciones Foto:Gobernación de Bolívar
Para comprender el valor de estos murales es necesario mirar atrás, a la Archivo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Macayepo no es un punto cualquiera del mapa; Es un símbolo de barbarie y resistencia campesina.
Según documenta la CNMH, Entre el 14 y 16 de octubre de 2000, el Bloque Héroes de los Montes de María de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) ingresó a la zona. El informe oficial detalla que el paramilitares asesinaron a 12 campesinos con métodos de extrema crueldad (garrotes y machetes) para generar terror y ahorrar municiones.
Pero la masacre fue sólo el detonante de una tragedia mayor. La CNMH señala que este hecho provocó el desplazamiento forzado masivo de los habitantes de Macayepo y pueblos aledaños como El Limón y Floral.
«La masacre de Macayepo no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia de ‘tierra arrasada’ para vaciar el territorio y controlar el corredor estratégico entre la montaña y el mar», explican los documentos de la memoria histórica sobre la dinámica del conflicto en los Montes de María.
Durante años, Macayepo fue un pueblo fantasma. El retorno ha sido lento, doloroso y gradual, marcado por la lucha por la restitución de tierras y garantías de no repetición.
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Este proceso nació del trabajo emocional con jóvenes, donde reconocimos lo vivido y lo convertimos en creación. Cada dibujo, cada color y cada mural refleja cómo vamos tejiendo confianza y construyendo memoria para seguir adelante como sobrevivientes.
Ciro Canoles, líder comunitario y sobreviviente.
Del duelo a la creación
Murales en Macayepo para las nuevas generaciones Foto:Gobernación de Bolívar
Hoy, esas mismas familias que huyeron con lo poco que tenían, regresan para pintar su futuro. La jornada incluyó no solo la entrega de los murales, sino una olla comunitaria y actos simbólicos acompañados por la Unidad para las Víctimas.
Ciro Canoles, líder comunitario y sobreviviente, explicó que el proceso artístico tiene una profunda raíz terapéutica: “Este proceso nació del trabajo emocional con jóvenes, donde reconocimos lo vivido y lo convertimos en creación. Cada dibujo, cada color y cada mural refleja cómo vamos tejiendo confianza y construyendo memoria para seguir adelante como sobrevivientes”.
Los murales captan la vocación agrícola del territorio –famoso por sus aguacates y ñames– pero también rinden homenaje a los ausentes, asegurando que las nuevas generaciones conozcan la historia no para repetirla, sino para transformarla.
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Un pacto para el futuro
La jornada cerró con un mensaje de unidad. Blanca Sabagh, miembro del Consejo Departamental de Paz, calificó el evento como resultado de una «alianza sincera» entre el Estado y el pueblo.
En una región donde la desconfianza en las instituciones era la norma debido a la abandono del Estado documentado en sentencias de Justicia y Paz, Acciones como esta buscan cerrar brechas.
Macayepo le dice al país que, si bien las cicatrices del año 2000 permanecen en la memoria histórica, el presente se pinta con los colores de la dignidad y la paz, para las viejas y para las nuevas generaciones.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena