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Policía y soldados asesinados en 2025

Policía y soldados asesinados en 2025

Desde el pasado 5 de abril, cuando José Miguel Demoya Hernández, conocido popularmente como Chirimoya, fue dado de alta, la situación de seguridad en Colombia se ha visto marcada por una alarmante escalada de violencia. Chirimoya es la mano derecha de ‘Chiquito Malo’, el líder del ‘clan del Golfo’. Este contexto ha desatado una feroz ola de violencia en contra de las fuerzas armadas, donde el precio de los uniformados ha sido claramente definido bajo un macabro ‘plan de armas’.

En un lapso de tres semanas, se han registrado 27 asesinatos de uniformados, muchos de ellos fuera de servicio, especialmente en los departamentos de Antioquia, Bolívar y Córdoba. Investigaciones de las autoridades han señalado que los responsables de estos asesinatos selectivos son, en la región del Caribe, los miembros del ‘clan del Golfo’, mientras que en el interior del país, el ELN y los disidentes de FARC se encuentran involucrados en estos crímenes.

La administración presidencial ha contabilizado estos eventos, pero en el seno de la fuerza pública, el recuento se limita a 22, sin incluir las víctimas de un ataque perpetrado por el bloque ‘Jorge Suárez Briceño’ en Guaviare.

La policía de Cúcuta y el norte de Santander dependen a Belén Karina Durán Ortiz.
Foto:
Policía nacional

El presidente Gustavo Petro expresó su indignación al informar que “el ‘clan del Golfo’, en respuesta a la caída de varios de sus jefes, ha optado por asesinar a los hijos de la gente. Un total de 27 policías y militares han caído bajo el plan de armas, lo cual es parte de un sistemático ataque hacia familias inocentes. No permitiremos que esto continúe, y estaremos intensificando nuestra ofensiva contra ‘El Clan’.

Paralelamente, las fuerzas policiales, el ejército y la fiscalía están realizando operaciones para capturar a los responsables de este plan criminal. Las tácticas recuerdan a las implementadas por los carteles de Medellín hace aproximadamente tres décadas, en los tiempos más oscuros de la guerra contra el narcotráfico, época en la que el infame capo Pablo Escobar ofrecía grandes sumas de dinero a los sicarios por cada policía que asesinaban.

La mataron con solo 25 años de vida en Simití

El 30 de noviembre de 2001, en Zulia, Norte de Santander, nació Belén Karina Durán Ortiz. Desde pequeña, mientras crecía entre cerros y la vida sencilla del campo, siempre mostró un fuerte deseo de proteger a los demás. Así, a los 18 años, después de un recorrido lleno de sacrificios y un deseo ferviente de servir a su comunidad,決idió unirse a la Policía Nacional.

Desafortunadamente, no pasaron seis años desde su ingreso y ni siquiera alcanzó los 25, ya que el 28 de abril de 2025 perdió la vida en Simití, Magdalena Medio. Durante una operación rutinaria junto a sus compañeros Edwin Agustín Feria Mercado y Javier Escorcia Torres, fueron emboscados por hombres armados que llegaron en bote por la Ciénaga y aterrizaron en el sector Chambacú. El ataque fue premeditado. Belén y Edwin murieron, mientras que Javier se encuentra en proceso de recuperación tras las heridas sufridas.

La policía de Cúcuta y norte de Santander dependía de Belén Karina Durán Ortiz, asesinada en Simití.
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Policía nacional

El Director de la Policía Nacional de Colombia, el general de brigada Carlos Fernando Triana Beltrán, anunció una recompensa de 200 millones de pesos para quienes proporcionen información sobre los autores materiales de este crimen que ha causado gran conmoción en Colombia. Describió el asesinato como un acto de barbarie, una medida desesperada de los grupos armados tras los recientes golpes que han recibido por parte de la fuerza pública a sus líderes. Independientemente de las estrategias desesperadas empleadas, Belén no regresará a su natal Zulia, donde fue sepultada por sus compatriotas, compañeros de trabajo, amigos y familiares.

Un helicóptero Black Hawk sobrevoló la ciudad durante la procesión fúnebre, mientras las calles del municipio se llenaron de personas que acompañaron a la joven patrullera en su último viaje. El ataúd fue llevado a la iglesia y, desde allí, a su tumba en el cementerio de Las Piedras, donde sus restos fueron enterrados,