Incluso con la realización de grandes obras como La primera línea del metro de BogotáLos humedales de Bosa no cambiarán el uso del suelo ni se transformarán urbanísticamente. Así lo confirmó también la Secretaría de Planeación Distrital, al reiterar que el Plan de Ordenamiento Territorial (PET) establece una estricta protección normativa a estos ecosistemas estratégicos, cuya protección requiere de un constante seguimiento y participación ciudadana.
Según la entidad, los humedales de Tibanica, Tingua Azul y Chiguasuque – La Isla están clasificados en el POT (Reglamento 555 de 2021) como Reservas Distritales de Humedales, categoría de suelo protegido que impide cualquier modificación de sus delimitaciones, usos permitidos o regímenes de manejo, incluso cuando se trate de grandes proyectos de infraestructura como proyectos de metro.
Prohibiciones explícitas y protección regulatoria
El plan de desarrollo local reconoce que Bosa alberga ecosistemas claves para la ciudad, como humedales, los ríos Tunjuelo y Bogotá, parques y corredores verdes, que cumplen una función ecológica básica. Estos espacios forman parte de la Estructura Ecológica Principal de Bogotá, la cual es considerada la columna vertebral ecológica del territorio.
Por ello, la Secretaría de Ordenamiento Territorial ha señalado claramente que en los humedales el suelo no puede urbanizarse, densificarse ni intervenirse, salvo acciones de conservación o restauración. Además, advirtió que las áreas aledañas a estos ecosistemas no cambiarán su uso incluso después de que entre en funcionamiento el metro, y que cualquier cambio sólo podría darse por decisión del Concejo de Bogotá a través de la reforma del POT.
Los humedales de Bosa frente al metro están funcionando
En este contexto, a la fecha no existe un concepto ecológico integral de conocimiento público que determine de manera concreta los impactos directos e indirectos sobre los humedales de Bosa y las medidas de mitigación que deben adoptarse considerando la cercanía de las obras. En la práctica, esto significó la ausencia de estudios ambientales centrados exclusivamente en estos ecosistemas y de análisis exhaustivos de los posibles efectos acumulativos.
La Planificación Distrital ha precisado que la evaluación, control y seguimiento de los impactos ambientales derivados del proyecto recaen principalmente en la Secretaría Distrital de Medio Ambiente, como autoridad de protección ambiental, y en la Empresa Metro de Bogotá, quien es responsable del cumplimiento de su Plan de Manejo Ambiental.
Riesgo, drenaje y responsabilidades institucionales
El Instituto Distrital para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático (IDIGER) indicó que la responsabilidad de identificar y mitigar los riesgos asociados a inundaciones, cambios de drenaje o efectos indirectos corresponde a la Empresa del Metro de Bogotá y al consorcio constructor, a través de la formulación y ejecución del Plan Público y Privado de Gestión del Riesgo de Desastres (PGR DEPP).
Como parte de las medidas de adaptación al cambio climático, el Distrito ha impulsado la implementación de Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible (SUDS) en las áreas de impacto del proyecto, con el objetivo de reducir escorrentías e inundaciones. Sin embargo, las entidades distritales reconocen que estos sistemas no reemplazan el valor ecológico ni la función ecológica de los humedales.
Control local y actuaciones en el territorio.
La protección de los humedales está definida en el territorio. En este escenario, la Alcaldía Local de Bosa, encabezada por el intendente Fabián Ernesto Ramírez Cruz, juega un papel clave como primera autoridad de control en la ciudad. En respuesta a un derecho de petición enviado por Confidencial Colombia, el gobierno local informó que realiza constantes inspecciones, vigilancia y controles en zonas cercanas a los humedales de Tibanica, Tingua Azul y Chiguasuque–La Isla.
Según explicó el alcalde Ramírez Cruz, estas acciones tienen como objetivo prevenir ocupaciones ilegales, disposición de desechos, acumulación de desechos y actividades que puedan afectar estos ecosistemas. Las obras incluyen jornadas de limpieza y mantenimiento de espacios internos, zonas periféricas y circuitos de agua, así como un seguimiento constante a la disposición irregular de residuos de construcción y demolición, lo cual es reportado a las entidades competentes.
El alcalde también señaló que estas tareas se realizan en coordinación con entidades regionales, operadores sanitarios y equipos locales de gestión de riesgos, con el objetivo de fortalecer la protección ambiental, mitigar riesgos y promover el cuidado de los humedales como patrimonio natural básico para la ciudad de Bosa.
Llamado a la vigilancia de los ciudadanos
El alcalde de Bosé por el partido MIRA, Emir López, advirtió que si bien las obras de la primera línea del metro no afectan directamente los humedales, sí generan impactos indirectos que merecen atención. La principal preocupación está en las comunidades cercanas al patio del taller, donde se han reportado perturbaciones por ruidos, partículas y otros impactos inherentes al trabajo, que podrían propagarse al medio ambiente.
López insistió en la necesidad de un Plan de Gestión Ambiental riguroso y señaló que incluso efectos aparentemente remotos pueden afectar a los ecosistemas, ya que partículas y emisiones se mueven sin reconocer fronteras. Por ello, instó a la comunidad a mantenerse alerta y denunciar cualquier irregularidad ante la autoridad de protección ambiental, concejales y a través de canales institucionales como la línea 195.
Finalmente, recordó que el Metro es una obra histórica que se espera desde hace más de 80 años y que su «corazón» está en Bosa, donde se concentra el patio de talleres y la parte clave de la obra. En este sentido, reiteró su apoyo al proyecto, pero enfatizó que su avance debe ser compatible con la protección de los humedales, el medio ambiente y el bienestar de las comunidades locales.
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