Bogotá, 10 de enero (EFE).– La artista plástica colombiana Beatriz González, una de las figuras más destacadas del arte contemporáneo latinoamericano, falleció este viernes a los 93 años.
“Lamentamos el fallecimiento de la maestra Beatriz González (1932-2026), una de las fundadoras del MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín) y figura central en la construcción de la modernidad crítica en América Latina”, publicó esa institución en un mensaje publicado en la red social X.
González es recordada porque en 2009 intervino los 8.957 nichos de los cuatro columbarios del Cementerio Central de Bogotá y enmarcó ocho siluetas de soldados y campesinos cargando muertos en un intento de transformar ese espacio, que estaba a merced de la destrucción y la indiferencia, en un lugar de luto.
Inspirado por impactantes imágenes de violencia capturadas por fotógrafos de todo el país, González creó este sitio web para aliviar el dolor de las familias que nunca encontraron a sus seres queridos desaparecidos debido al conflicto.
«Los desaparecidos no tienen nombre, no tienen lugar, por eso creo que darle a los desaparecidos un lugar donde llorar es realmente una tarea y estoy convencido de que les dará tranquilidad donde están», dijo el artista en una entrevista con Efe en 2021.
Aunque los últimos restos que quedaron en el columbario fueron retirados en 2005, González sugirió preservar el lugar en memoria de las miles de auras que allí reposaron. Con su arte esperaba «captar» estas auras y «sellarlas» con lápidas en las que se repiten innumerables veces las figuras del carguero.
El legado de González
El MAMM destacó que González formó parte del «grupo de intelectuales, artistas, empresarios y empresarios que impulsaron la creación de este Museo en 1978, bajo la convicción de que Medellín necesitaba un espacio para el pensamiento disruptivo».
«A lo largo de seis décadas, el maestro consolidó una obra que es ante todo un ejercicio de historia política. Desde su triunfo en el Salón Nacional de Artistas en 1965 con ‘Los suicidas del Sisga’, hasta su monumental intervención ‘Auras anónimas’, 2009, su obra estuvo dedicada a observar lo que el país intentaba ignorar», agregó el Museo.
La obra de González también ha sido expuesta en la Documenta de Kassel (Alemania), el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el Museo Reina Sofía y la Pinacoteca de São Paulo.
«En el MAMM conservamos piezas de su autoría que testimonian su rigor intelectual y su dominio en el uso del color como herramienta de denuncia. Su partida marca el cierre de un capítulo fundamental para el arte contemporáneo, pero su legado sigue vivo en las estructuras de esta institución que ayudó a fundar», agregó el Museo.