


El joven asesinado en una calle de Cartagena fue identificado como Gabriel Acosta, de 31 años.en las horas de la noche, al final del partido entre Junior de Barranquilla y Palmeiras de Brasilpara la Copa Libertadores de América.
Este joven cartagenero hincha del Junior es la víctima fatal que deja una noche de terror en el que unos vándalos, que se hicieron pasar por aficionados del Real Cartagena, equipo de fútbol local, Atacaron los autobuses en los que cientos de hinchas del equipo de Barranquilla regresaban a su ciudad al finalizar el partido cuyo marcador final fue 1-1.
El empate entre Junior y Palmeiras, y el respetuoso saludo de los deportistas antes del pitido finalEn cualquier otra circunstancia habría sido el titular de la mañana, pero yoLa fiesta deportiva que se desarrolló en el Estadio Jaime Morón de Cartagena Se hundió en el abismo de la irrelevancia y a cambio la violencia brilló en las calles, entre los llamados futboleros.
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Como administración lamentamos que hoy se lamente un hecho que habíamos planeado como ciudad: lo habíamos planeado todo. Lo que pasó dentro del juego pasó de la mejor manera, pero los actos de intolerancia por parte de personas que son delincuentes, que no son fanáticos, y que cometen este tipo de delitos y manchan un gran evento que estaba programado para la ciudad.
bruno hernandezSecretario de Gobernación de Cartagena.
Según informó la Policía Nacional en conferencia de prensa, pasadas las 22:00 horas, la avenida El Consulado se convirtió en una cacería que dejó a la ciudad sin respuestas y a una familia sin un hijo.
#Colombia | La Policía Nacional de Colombia y la Alcaldía de Cartagena anunciaron una recompensa de 20 millones de pesos a quien brinde información que permita ubicar a los responsables del asesinato de Gabriel Alfredo Acosta Navas, líder del bar Los Kuervos, ocurrido en… pic.twitter.com/lQqbWdk96x
– Radio 360 (@360RadioCo) 9 de abril de 2026
Gabriel Alfredo Acosta Navas había salido a una fiesta deportiva pero no regresó a su casa.
Su vida se escapó la noche de aquel miércoles de abril, en camilla del Hospital Universitario del Caribe, tres horas después de que la barbarie lo eligiera como objetivo en medio del caos que asediaba la capital de Bolívar.
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Con la Policía, la Infantería de Marina hicimos todas las reuniones de la comisión de fútbol, con las barras del Real Cartagena y Junior, con los directivos de los distintos equipos, y se hicieron pactos de no agresión y habíamos trazado una hoja de ruta de lo que queríamos, pero los que hicieron esto no son hinchas.
bruno hernandezSecretario de Gobernación de Cartagena
El asedio a la avenida El Consulado
Armas incautadas en Cartagena tras noche de violencia Foto:policia nacional
El ambiente alrededor del sector de Los Ejecutivos ya estaba lleno de aire espeso.
Reportes de robos masivos, peleas y actos vandálicos desde primeras horas de la tarde habían convertido los alrededores del barrio Escallón Villa en una zona de guerra.
Gabriel, identificado por Bruno Hernández, secretario de Gobernación de Cartagena, como integrante del bar ‘La Banda de Los Kuervos’, se encontró atrapado en la vorágine de violencia que parece no tener tregua entre camisetas de fútbol.
Los videos que circulan hoy como evidencia de infamia en las redes sociales son desgarradores. La violencia en las calles dejó tres heridos, según el secretario del Interior, Bruno Hernández.
En ellos se puede ver a un grupo de hombres rodeando a Acosta Navas frente a un conjunto residencial.
No hubo mediación, sólo el frío brillo del acero y el sonido agudo de los golpes.
El joven que intentó huir cayó en medio de la vía, fue atacado con un cuchillo y golpeado con violencia que paralizó a algunos testigos.
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Dos horas de agonía
Una patrulla de la Policía Metropolitana de Cartagena, quien ofreció hasta 20 millones de pesos como recompensa por los asesinos del joven cartagenero, Logró romper el asedio del desorden y rescatar el cuerpo aún con vida del joven cartagenero, hincha del Junior.
En una carrera contra el tiempo fue trasladado al Hospital Universitario del Caribe. Los médicos lucharon durante 180 minutos contra la gravedad de las heridas que laceraban sus órganos vitales, pero a las 2:00 de la madrugada, el informe fue definitivo: el corazón del aficionado dejó de latir.
Lo que debería haber sido una fiesta de Copa Libertadores para la región Caribe terminó convirtiéndose en el escenario de una violencia territorial que nadie supo –ni quiso– evitar.
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Seguridad fuera de lugar
La muerte de Acosta Navas es la punta del iceberg de una jornada de pánico. El balance judicial es demoledor:
Múltiples lesiones por riñas en diferentes sectores del entorno deportivo.
Denuncias masivas de agresiones a peatones y conductores que quedaron atrapados en el caos vial.
Vandalismo contra infraestructura pública y privada que hoy amaneció bajo custodia policial.
La pregunta que hoy resuena en los pasillos de la Alcaldía y en las comisarías es una sola: ¿Qué salió mal? A pesar de ser un evento internacional de alto riesgo, los controles de seguridad parecen haber fallado antes y después del enfrentamiento. Los dispositivos de vigilancia se vieron desbordados por hordas que utilizaron los colores de un equipo como salvoconducto para el crimen.
Gabriel Acosta Navas ya no cantará los goles del equipo que ama. Su nombre se suma ahora a la larga y triste lista de víctimas de un un fútbol que, en manos de la intolerancia, ha dejado de ser un juego y se ha convertido en una sentencia de muerte. Mientras tanto, Cartagena amanece con el peso de una noche de pesadilla y la sombra de un crimen que exige justicia inmediata.
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Veamos nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena