Bogotá, 10 de abril (EFE).– El escritor colombiano Mario Mendoza publicó este jueves ‘La hora de los lobos’, una novela que reflexiona sobre el nuevo crimen y mezcla violencia y marginalidad para hablar de la vida «en los bajos fondos» de América Latina.
«Este libro me resultó muy difícil de escribir, porque durante mucho tiempo me negué a entrar en la mafia, ese mundo no me interesaba narrativamente», confesó el autor en una rueda de prensa en Bogotá en la que presentó su nueva obra, publicada por la editorial Planeta.
Mendoza, nacido en 1964 en la capital colombiana, señaló que la violencia política -que es ejercida por grupos al margen de la ley que atacan al «sistema», como la guerrilla, los paramilitares o el narcotráfico- nunca le interesó.
En cambio, su interés estaba en la violencia transpolítica, que se refiere a la violencia que ocurre dentro del propio sistema: «El sistema en sí funciona de una manera terrible, brutal e implacable y eso nos afecta a todos psicológicamente».
Por primera vez, el autor reflexiona sobre si los grupos criminales actuales funcionan igual que los antiguos cárteles del narcotráfico colombianos, como los de Medellín, Cali o Norte del Valle.
Mendoza profundiza en las imágenes tradicionales de los líderes de estos grupos, como la famosa foto de Pablo Escobar con sombrero mexicano y armas, y se pregunta si esas mismas referencias siguen vigentes en la actualidad.
nuevo imaginario
El autor concluye que los nuevos líderes están influenciados por el anime japonés, los deportes extremos y las artes marciales: «El jefe contemporáneo es alguien que va al gimnasio, levanta pesas, corre, es algo muy diferente a lo que sería un jefe de los años 80 o 90».
‘La Hora de los Lobos’ cuenta la historia de Bruno Guerrero, un joven marginado, asediado por la muerte desde pequeño, que descubre las artes marciales y con ayuda de éstas, sumado a su «inteligencia y sagacidad», se abre camino en el mundo del inframundo.
Como resultado de sus acciones, termina en prisión, donde conoce a un hombre «brillante y terrible» que se convierte en su mentor y protector.
Para Mendoza, uno de los primeros referentes para entender la relación entre el crimen organizado y América Latina fue el asesinato de Luis Donaldo Colosio, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en México.
Con base en ese evento, el autor sugiere que existe una profunda conexión entre el Estado y el narcotráfico en América Latina.
«Seguimos creyendo que hay un Estado que funciona y funciona diferente al narco y que el narco sigue intentando cooptarnos. No, no funciona así. Desde el asesinato de Colosio sabemos que no funciona así», insistió.
A lo que añadió que la misma empresa ya ha sido «cooptada» porque tiene «fuertes vínculos» que la unen «con la mafia» a través de negocios, negocios y alianzas. EFE