Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias Mapaya, máximo líder de ‘los espartanos’ de Buenaventura que se encontraba prófugo fuera del país y fue capturado en un gigantesco operativo en Bolivia, venía pensando en regresar a Colombia para obtener beneficios de la apuesta por la llamada ‘paz total’ del presidente Gustavo Petro.
‘Mapaya’, capturado en Bolivia. Foto:Policía e Interpol
Estos beneficios, como la libertad condicional, no sólo serían para quienes han cumplido entre cinco y ocho años de prisión o se encuentran en la cárcel, a cambio de exigencias del Estado en un proceso de sometimiento judicial.
‘Mapaya’ fue un firme beneficiado, según fuentes del Gobierno cercanas al proceso de ‘paz total’ entre las bandas ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ en Buenaventura, en el Valle del Cauca, donde los homicidios se dispararon entre 2025 y lo que va de 2026, tras la ruptura de una supuesta tregua entre estas bandas criminales, porque si bien se hablaba de acercamientos en un espacio sociojurídico débil a partir de 2023, En países como Chile y otros de Sudamérica han seguido cometiendo delitos.
La captura de ‘Mapaya’ se suma a la de ‘Diego Optra’, en España y líder de los ‘Shottas’, el adversario de los ‘Espartanos’.
EL TIEMPO conoció que el líder de ‘los espartanos’, con delitos de conspiración, homicidio y fabricación, tráfico y tenencia de armas pendientes de responder, había enviado una carta en la que expresaba su deseo de regresar a Colombia, si se daban las condiciones. ‘Mapaya’ se mostró interesado en regresar.
‘Mapaya’ envió la carta a quienes desde el Gobierno impulsan este proceso de ‘paz total’ con los ‘Espartanos’ y con la banda a la que se enfrentan desde hace cinco años: ‘los Shottas’. Ambos grupos están acusados de asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas, desmembramientos en las llamadas ‘casas de pique’, extorsiones y tráfico de drogas y armas, en la ciudad portuaria del Valle del Cauca.
Estas bandas expresaron su intención de un pacto de no matarse en las calles de Buenos Aires desde el 2 de octubre de 2022 con un partido de fútbol que fue ratificado el Día de las Velas, el 7 de diciembre de ese año, ante Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, en un acto en Buenaventura con ollas comunitarias y el deseo de la ciudadanía de una tregua, que en estos tres años viene tropezando.
En 2023, ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ hablaron de un cese al fuego dentro de un espacio sociojurídico ocurrido a mediados de ese año, pues habían regresado a las masacres, pese a las promesas de tregua, masacres que a partir de ese año han sido selectivas, dirigidas a miembros y familiares del bando contrario.
Mientras en estos tiempos, en Buenaventura, ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ han asegurado su supuesto interés de no matarse entre ellos, fuera del país se han concentrado en otras ciudades delinquiendo, como ocurre actualmente en Chile, así lo informó EL TIEMPO el mismo año en que inició la tregua en Buenaventura y en la edición del 7 de julio pasado, explicando cómo opera hoy esta red criminal.
Sus máximos dirigentes han ido dando órdenes desde Centroamérica o Miami, en Estados Unidos, como lo ha hecho ‘Mapaya’, y también Diego Fernando Bustamante Segura, alias ‘Optra’, líder de ‘los Shottas’. Este año las autoridades tenían información sobre la estancia de Optra en España.
Pero ‘Optra’, a diferencia de ‘Mapaya’, fue estrenada hace tres años, tras el vencimiento de plazos, por lo que el caso de su adversario sería el más viable dentro del proyecto que el Gobierno prevé radicar en el Congreso de la República después del próximo 20 de julio.
La captura de ‘Mapaya’ fue celebrada en la Gobernación del Valle y en la Policía del departamento, a la espera de su extradición.
Sin embargo, en Buenaventura, donde la Defensoría del Pueblo ha llamado a un aumento de los asesinatos, tanto las bandas ‘Shottas’ como ‘Espartanos’ ya se están reestructurando. Expertos consultados por EL TIEMPO señalaron que los cabecillas capturados venían dando órdenes desde el exterior del país, dejando en manos de hombres de confianza los temidos operativos ilegales en Buenaventura.
La Defensoría del Pueblo alertó sobre el preocupante aumento de homicidios y violencia armada en el Distrito de Buenaventura, donde, entre febrero y marzo de 2026, se registraron al menos 23 asesinatos -principalmente de jóvenes entre 17 y 30 años-, en medio de disputas entre grupos armados organizados para la ampliación del control territorial y persistentes violaciones a los derechos humanos. Esto muestra el incumplimiento de los compromisos de desescalamiento de la violencia y la insuficiencia de la respuesta estatal.
Asimismo, ha habido una expansión de las disputas territoriales en varias comunas, particularmente en sectores como San Francisco, San Luis, Juan XXIII y zonas de la comuna 12. Según la información recabada, el aumento de homicidios y otras situaciones de violación de derechos humanos responden a procesos de reconfiguración interna de estos grupos, asociados, entre otros factores, a la captura de integrantes, lo que ha generado disputas por el control territorial y ajustes internos.
Estas dinámicas, que también están relacionadas con el control de las economías ilícitas, han llevado a la consolidación de “fronteras invisibles”, restricciones a la movilidad y confinamientos de facto en distintos sectores de esta ciudad vallecaucana.
De manera especial, hay evidencia de un impacto en los hombres jóvenes que están relacionados con patrones de reclutamiento, instrumentalización o focalización en medio de disputas territoriales. Además, se ha documentado al menos un caso de reclutamiento de un menor de edad y detención de otro presuntamente vinculado a estructuras armadas, así como tres casos de personas desaparecidas, fenómeno que opera en paralelo al homicidio, señala el informe del Defensor del Pueblo.
La falta de información y las dificultades en los procesos de búsqueda e identificación afectan a las familias que esperan información que les permita encontrar a sus seres queridos desaparecidos.
También, según la Defensoría del Pueblo, se han identificado afectaciones en los ambientes escolares, además de situaciones relacionadas con extorsiones (persistencia de cobros ilegales a comerciantes y transportistas en corredores viales), secuestros y enfrentamientos entre grupos armados (intercambio de disparos en diferentes sectores del Distrito, con afectaciones en los hogares y la movilidad de la población).
Estos actos de violencia impactan la organización social, la participación y el ejercicio de derechos.
“Asimismo, la Defensoría del Pueblo advierte que la respuesta del Estado no ha sido suficiente frente a las dinámicas de control territorial de actores armados organizados. La persistencia de homicidios, desapariciones, reclutamiento de menores y otras conductas asociadas reflejan la necesidad de ajustar las acciones institucionales y fortalecer su alcance en el territorio”, señala el informe.
«Es necesario, por tanto, implementar medidas inmediatas para contener la dinámica de violencia, garantizar la protección de la población y velar por el cumplimiento de los compromisos asumidos en los espacios de diálogo», señaló la Defensoría del Pueblo.
A su vez, la entidad exige a estos grupos que están en conversaciones para construir la paz cumplir con los acuerdos a los que se comprometieron, respetando la vida e integridad de líderes y comunidades, y continuar avanzando en los procesos de diálogo que permitan su disolución y reintegración a la sociedad.
¿Quién es Mapaya?
Los antecedentes penales de ‘Mapaya’ se remontan a su adolescencia en 2002 en el grupo narcoparamilitar ‘la Empresa’. ‘Mapaya’ comenzó como sicario y extorsionador hasta encabezar ese brazo ilegal en Buenaventura que había declarado la guerra al ‘clan del Golfo’ desde el año 2000.
Con el paso de los años, existió un pacto de no agresión entre ‘la Compañía’ y el ‘clan del Golfo’, que ya tenía vínculos con la banda denominada ‘el Local’. Posteriormente, ‘la Empresa’ se integró en ‘la Local’, que había sido fundada por Jairo de Jesús Durango, alias Guagua.
Cuando ‘La Local’ y el ‘clan del Golfo’ eran aliados, ‘Mapaya’ había asumido el poder, ya que ‘Guagua’ murió en un operativo de las autoridades para capturarlo en 2016, en Chocó, departamento vecino del Valle del Cauca.
Al año siguiente, ‘Mapaya’ fue detenido en 2017, pero en 2021 tenía una casa como prisión y luego se fugó, siendo uno de los más buscados en Buenaventura y donde ‘la Local’ estaba dividida en ‘Espartanos’ y ‘Shottas’.
La captura de ‘Diego Optra’
Diego Fernando Bustamante Segura llevó una vida de lujo y excentricidad en España. Las autoridades del país ibérico con la Policía Nacional ya seguían sus pasos en 2025, cuando se ocultaba en Getafe, en el área metropolitana de Madrid, donde fue detenido este año.
Él es ‘Diego Optra’, 34 años y uno de los líderes de bandas criminales más sanguinarios de Buenaventura. Lidera ‘los Shottas’, una facción que se ha enfrentado a ‘los Spartans’ desde que se dividieron cuando todos juntos formaron ‘el Local’ hasta 2019. ‘Diego Optra’ había sido capturado hace siete años y liberado en 2022 por vencimiento de mandatos.
El 9 de octubre de 2019 fue capturado en Rionegro, Antioquia, y ya era conocido por ser ostentoso, pues portaba cadenas valoradas en 600 millones de pesos, ese año.
Según la Policía Nacional y la Policía del Valle, en 2025 se reforzaron las investigaciones, ya que ‘Optra’ había sufrido un accidente a principios de ese año en un vehículo que solo dejó daños materiales.
Por ser un narcotraficante a la vieja usanza y por esas mismas excentricidades, las autoridades comenzaron a seguir su rastro, reforzando esa vigilancia cuando terminaba el 2025. Además, la Policía Nacional recibió reportes de los capturados en operativos realizados este año en Buenaventura.
La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, celebró la recaptura en 2026, como lo hizo cuando ‘Diego Optra’ fue capturado por primera vez en 2019.
En ese momento, la dirigente vallecaucana había sostenido que le habían seguido una recompensa de hasta 50 millones de pesos desde hace siete años. Hoy volvió la satisfacción para el gobernador Toro, luego del operativo entre las autoridades colombianas con la Interpol que había lanzado la alerta roja a ‘Shotta’ y la policía española para capturarlo nuevamente.
«El procedimiento se llevó a cabo en la ciudad de Madrid, donde el capturado permanecía desde el año 2025, evadiendo la actuación de las autoridades colombianas», informó la Policía Nacional.