
Autoridades ambientales de Cali reportaron nuevos registros de pumas y otras especies silvestres en los Farallones, gracias a cámaras trampa instaladas en la zona rural, hallazgo que reafirma la importancia de este ecosistema como refugio de biodiversidad y eje de conservación para la ciudad.
Los Farallones de Cali conforman uno de los complejos montañosos más emblemáticos del suroeste de Colombia y son el principal pulmón verde de la capital del Valle del Cauca. Allí se originan varias de las fuentes de agua que abastecen a la ciudad y se conservan bosques andinos y nubosos que sirven de hábitat a numerosas especies de fauna y flora, muchas de ellas sensibles a la intervención humana.
Las labores de investigación y seguimiento científico son realizadas por el Departamento Administrativo de Gestión Ambiental (Dagma) y el Instituto Alexander Von Humboldt. Según la información, estos dispositivos han captado el paso de pumas y otros animales silvestres, evidenciando que grandes depredadores continúan utilizando los corredores ecológicos que conectan las montañas con áreas menos perturbadas.
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Son especialmente relevantes los registros obtenidos en zonas rurales del municipio. Foto:Libreros Harvey Núñez, Dagma Communications
La presencia de pumas es considerada por los expertos como un indicador de buena salud del ecosistema, ya que es un depredador tope que sólo puede sostenerse en territorios donde exista una cadena alimentaria robusta y suficiente disponibilidad de presas. Su grabación mediante cámaras trampa confirma que, a pesar de las presiones antropogénicas, los Farallones siguen siendo un refugio crucial para la vida silvestre.
Las imágenes también resaltan el trabajo de monitoreo realizado por la Alcaldía de Cali y entidades ambientales locales, que han apostado por el uso de la tecnología para monitorear especies y generar información clave para la toma de decisiones. El material obtenido alimenta bases de datos de biodiversidad y permite diseñar estrategias de conservación más precisas.
También se han presenciado varios mamíferos. Foto:Libreros Harvey Núñez, Dagma Communications
“Los resultados de estos equipos, que incorporan inteligencia artificial al monitoreo de vida silvestre, son concluyentes. Han logrado capturar 6.310 registros de mamíferos que habitan en los predios de conservación de la ciudad, incluyendo especies paraguas como el puma, lo que demuestra que el bosque de Cali está vivo”, explicó Lina Marcela Botía Muñoz, directora de Dagma.
Al mismo tiempo, los registros de fauna en zonas rurales cercanas a la ciudad nos recuerdan la necesidad de fortalecer la convivencia entre las comunidades humanas y la vida silvestre. La expansión urbana, la apertura de caminos y algunas prácticas productivas pueden aumentar el riesgo de conflicto con animales como el puma, por lo que las autoridades insisten en la importancia de la educación ambiental y reportar cualquier avistamiento por canales oficiales.
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Proteger los bosques y la fauna de los Farallones contribuye a regular el agua Foto:Libreros Harvey Núñez, Dagma Communications
El mensaje central de la campaña en torno a estos hallazgos es claro: los Farallones de Cali no son sólo un paisaje icónico, sino un territorio vivo donde la conservación debe ser una tarea compartida. De ahí que se impulsen acciones comunitarias, convenios de conservación con propietarios rurales y actividades de sensibilización dirigidas a colegios y organizaciones locales.
Para la ciudad, la conservación de este macizo montañoso no es sólo una cuestión ecológica, sino también de seguridad hídrica y de adaptación al cambio climático. Proteger los bosques y la fauna de los Farallones contribuye a regular el agua, mitigar deslizamientos de tierra y mantener condiciones ambientales más estables en la región, beneficios que se traducen en calidad de vida para millones de caleños.
Con el “rugido de la conservación” que hoy se siente en los Farallones, Cali refuerza su compromiso de integrar la naturaleza a su proyecto de ciudad. Los nuevos récords de pumas son, al mismo tiempo, una buena noticia y un llamado a redoblar esfuerzos para que este patrimonio natural permanezca intacto para las generaciones presentes y futuras.
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Jaider Felipe Vargas Morales
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