Irene Escudero
Madrid, 9 abr (EFE).- El periodista español Juan Carlos Gomi vivió los años más intensos de marchas por el aborto o contra la violencia machista en Colombia y se dio cuenta de que en una sociedad permeada por la música, que suena en cada esquina, también se ha convertido en un «vehículo de la revolución feminista en América Latina».
Y esto se refleja en ‘Latinas. El nuevo poder musical’ (Silex, 2026), donde rescata a los pioneros de la música latina y destaca a cantantes actuales -desde el reggaetón, hasta el lírico o géneros más locales-.
Tras más de seis años en Bogotá, el periodista de la Agencia EFE regresó a España con la sensación de que tiene «una deuda» que ahora está saldando con este libro, la de «entender América Latina como algo de persona a persona» y contar su riqueza, y especialmente el cambio que aportan las mujeres en la música.
Vivió los años de ‘Ni una menos’, de las manifestaciones multitudinarias a favor del aborto en Argentina, contra los feminicidios en México y el estallido social en Chile y Colombia… la ‘Canción sin miedo’ de Vivir Quintana y ‘Un violador en tu camino’ de Las Tesis: «las mujeres por fin tuvieron un papel significativo, se entendió como parte de la reacción a lo sucedido».
«En una sociedad tan machista como América Latina la gente empieza a decir ‘basta’ y creo que la música fue el vehículo de la revolución feminista en América Latina», apunta en una entrevista con Efe.
Shakira, JLo y las estrellas
El libro comienza con el show de medio tiempo del Super Bowl de Shakira y Jennifer López en 2020: “Por primera vez en un Super Bowl hubo dos mujeres en esos 13 minutos que millones y millones de personas ven… para mí fue significativo y por eso comencé el libro con esa idea”, dice.
Habla de cómo tuvieron que adaptarse a la industria cantando en inglés o mostrando «una telenovela Latinidad», pero también de lo que sufrieron en el camino, porque, dice, uno de sus grandes descubrimientos al escribir el libro es que «muchos artistas latinos tenían problemas de acoso sexual, incluso de violación».
«Creo que no hubo un fenómeno ‘#MeToo’ como puede haber con Hollywood, pero ahora poco a poco se está descubriendo algo que quizás todos sabíamos: que hay muchas putas y si eres alguien con dinero y posibilidades, te vas a aprovechar sexualmente de los artistas y no puede seguir así (…) la industria necesita ser un poco más consciente», afirma.
También aborda la hipersexualización de los artistas latinos para aliviar el estrés. Como le dijo Anitta, las mujeres tienen derecho a ser sexys, a vestirse como quieran y a hablar abiertamente sobre sus placeres sexuales.
«Si lo disfruta mal, es una puta», se queja y subraya que este tópico es «absurdo, machista, retrógrado y puritano».
Referencias de rescate
«El reggaetón encontró su lado femenino antes que el rock», dice en el libro. Las mujeres ingresaron al reguetón antes que a un ambiente tan masculinizado y «anticuado» como el del rock del siglo anterior. Y por eso habla y valora a quienes abrieron el camino.
«Parto de la idea de que todos necesitamos referencias. Lo tenemos bastante fácil; siempre hay un presidente del gobierno que es un hombre, un jugador de fútbol que es un hombre, cantantes que son hombres -los Beatles, Bruce Springsteen-, pero es importante que aparezcan mujeres que sean modelos a seguir para otras mujeres», subraya.
Y quiso aportar y salvar a esos «referentes» tan necesarios: Carmen Miranda, La Lupe, Las Mary Jets, Mercedes Sosa o Chavela Vargas… Pero también a los que nunca fueron mencionados como Glorimar ‘Glory’ Montalvo, la voz que le responde a Daddy Yankee «dame más gasolina» y Don Omar «vamos, nene».
«La canción ‘Bésame mucho’, muy popular en la historia de la música latina, (…) fue compuesta por una mujer. ‘Despacito’ también”, recuerda.
La música latina como algo pequeño.
Además, el libro confirma la música latina en general, tan variada y tan infravalorada históricamente en España y que vive ahora su mayor momento.
«Tenemos una cultura muy anglosajona pero (…) al final te das cuenta de que las listas las ocupan artistas latinos», dice y confiesa que hubo un «problema generacional» porque creció con esos sonidos británicos o americanos.
Aunque América Latina «no es uniforme», hay «un patrón general» porque «hay más artistas y estos artistas empoderan al resto de las mujeres y en muchos casos han sido banda sonora de una movilización social», afirma. EFE