

Cada año, mientras ciudades como Vigo presumen de sus espectáculos de luces y países como Venezuela o Portugal compiten por iluminar la Navidad antes que nadie, hay un municipio andaluz que, discretamente, lleva décadas marcando el ritmo real de ese calendario.
Aunque pocos lo saben, aquí es donde realmente comienza la Navidad.
Una luz por casualidad. La historia comienza en Puente Genilun pueblo que, antes de convertirse en referente mundial de la iluminación festiva, ya tenía una relación íntima y casi genética con la electricidad. A finales del siglo XIX, su fábrica de harina y electricidad “La Alianza” encendido unas de las primeras farolas eléctricas de Andalucía.
De aquel temprano amor con la luz surgiría más tarde un momento aparentemente menor que acabaría cambiándolo todo: un electricista llamado Francisco Jiménez CarmonaDueño de una pequeña tienda de electrodomésticos, decidió construir una estrella de madera con bombillas para decorar su escaparate un día de Navidad de la posguerra. Lo que podría haber sido sólo un lindo gesto del comercio local desatado una fascinación colectiva. Los vecinos se reunieron, el Ayuntamiento pidió iluminar calles enteras, los pueblos cercanos exigieron lo mismo, y sin que nadie pudiera preverlo acababa de nacer una empresa que acabaría iluminando medio planeta.
El nacimiento de un gigante. Décadas después, esa chispa inicial se transformó en Iluminaciones Ximénez, hoy Grupo Ximénezun grupo capaz de diseñar y fabricar instalaciones de iluminación para más de 600 ciudades en 40 paísesdesde Madrid o Vigo hasta Dubai, pasando por Nueva York, Moscú, Sídney o Malabo. Una ampliación que mantiene, sin embargo, una raíz profundamente artesanal: todas las luces son Fabrican en Puente Genildonde cada campaña navideña más de 180 trabajadores producen día y noche millones de puntos LED que luego viajarán a los cinco continentes.
La empresa funciona como una luminosa boutique que adapta cada proyecto a la cultura del destino, desde la calidez ambarina de los países nórdicos a los colores explosivos de Latinoamérica, pasando por los tonos clásicos de Estados Unidos o los diseños monocromáticos de algunas ciudades españolas. A tu catálogo se suman colaboraciones con diseñadores de renombre y proyectos tan imponentes como el árbol de Navidad más grande de Europa o el más alto de Centroamérica, o incluso túneles gigantes en Moscú capaces de transformar avenidas enteras en escenarios inmersivos.
Puente Genil como laboratorio secreto. Aunque las luces viajan tan lejos, todo empieza siempre en casa. Puente Genil se ha convertido un campo de pruebas abierto, un espacio donde se exponen las propuestas más arriesgadas e innovadoras experiencia antes de viajar a Vigo, Bruselas o Nueva York. La Matallana y el Paseo del Romeral funcionan como una puerta de enlace tecnológica donde cada año aparecen nuevas estructuras, patrones de iluminación, túneles inmersivos y espectáculos sincronizados a través del mapeo de píxeles, capaces de convertir calles enteras en superficies audiovisuales cambiantes.
Este 2025 la localidad desplegará alrededor dos millones de puntos LEDun bosque de iluminaciones que se extiende por pueblos, avenidas, farolas, plazas y fachadas, acompañado de una programación cultural de casi una treintena de eventos lo que convierte a la ciudad en un epicentro navideño de primer nivel.
Y más. Pero la hipérbole va más allá del espectáculo visual: Puente Genil, situado entre Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, conserva una patrimonio industrial únicodesde sus antiguas centrales eléctricas hasta sus palacios modernistas, y una vida festiva que trasciende incluso la Navidad, con una Semana Santa (la “mananta”) tan singular que cuenta con rituales y procesiones imposibles de encontrar en otro lugar.
Impacto económico. el éxito por Grupo Ximénez No sólo radica en la capacidad de deslumbrar visualmente. Sus proyectos se han hecho realidad impulsores económicos para las ciudades que los contratan: atraen turismo, aumentan las ventas, reactivan barrios enteros y generan identidad local a través de decoraciones diseñadas para dialogar con cada cultura.
En Sydney diseñaron un laberinto interactivo que cambia de color según el movimiento humano, en Moscú construyen un bosque encantado y un túnel de 200 metros, en Sevilla sincronizan las coronas de Reyes con luz y sonido, en Vigo despliegan monumentales árboles digitales, y en Nueva York aportan ingeniería, diseño y piezas fabricadas en Andalucía.
El quid de la cuestión. La clave, ellos cuentanestá en la fusión entre tradición y vanguardia: una empresa familiar fundada en una pequeña tienda de Córdoba que hoy produce espectáculos con tecnología propia de bajo consumo, avanzados sistemas LED y motores inteligentes capaces de reprogramar espectáculos en cuestión de horas, como si las calles fueran gigantescas pantallas vivas.
Estrella casera en fenómeno global. A pesar de conducir más de 40 millones de euros al año y proyectar un 50% de crecimiento En la próxima década, la empresa sigue teniendo alma de taller y memoria de origen. Tres generaciones han dado continuidad a esa primera estrella quemando leña en Puente Genil, transformándola en un modelo industrial combinando artesanía, innovación y una profunda comprensión de lo que significa iluminar como empresa.
Quizás por eso, Puente Genil no es sólo un proveedor global: es, en esencia, el lugar donde se celebra la Navidad. ensayar cada año, donde nacen ideas que luego brillarán en ciudades gigantes como Nueva York o Dubai, y donde tecnología y tradición se unen para demostrar que algunas de las historias más universales comienzan, casi siempre, con un gesto tan simple como encender una bombilla… en un recóndito municipio de Andalucía.
Imagen | Ximénez, Turismo en Vigo
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