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Guillermo Rendón García, la música como memoria, pensamiento y patrimonio - En un click - Noticias en un Click
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Guillermo Rendón García, la música como memoria, pensamiento y patrimonio – En un click

Crédito: Guillermo Rendón – Orquesta Sinfónica de Colombia / Banco de la República

Editorial EJE 21

Manizales, 18 de enero de 2026. La tarde del viernes 16 de enero se llevó silenciosamente uno de los espíritus más profundos de la cultura colombiana. Murió a la edad de 90 años. Guillermo Rendón Garcíaun creador que hizo de la música un acto de conocimiento y de la investigación un ejercicio de sensibilidad. Su partida no es sólo el adiós a un compositor: es el adiós a una forma de entender el arte como raíz, diálogo y permanencia.

Rendón no habitó un solo territorio. Vivió entre pentagramas y lenguas ancestrales, entre aulas universitarias y escenarios sinfónicos, entre archivos etnográficos y la pura emoción del sonido. Fue músico, director, investigador, escritor, docente y políglota, pero sobre todo fue un buscador incansable del sentido profundo de la creación.

El origen de una vocación

Nació el 25 de marzo de 1935 en Manizales en una ciudad atravesada por montañas, silencios y resonancias. Allí, en el ámbito íntimo de su familia, comenzó su relación con la música: su padre le enseñó a tocar la guitarra y sembró una semilla que nunca dejaría de crecer. Esa enseñanza inicial no fue sólo técnica; Era una forma de entender el mundo a través del oído y la emoción.

Su formación académica comenzó en el Conservatorio de Música de la Universidad de Caldas, pero pronto su curiosidad lo llevó más allá. Estudió en Argentina y Brasil, y posteriormente en Alemania, donde logró uno de los logros intelectuales más importantes de su vida: el doctorado en Ciencias Etnográficas en la Universidad Humboldt de Berlín. A partir de entonces, su obra se caracterizaría por una convicción inquebrantable: la música no existe aislada, sino que nace del contexto, de las personas, de la historia y de la palabra.

Un creador sin fronteras

Guillermo Rendón García compuso más de cien obras musicales, entre piezas sinfónicas, de cámara, corales y solistas. Su catálogo es amplio y profundamente humano. Funciona como El ciclo del exilio, Pentamorfosis en marrón y plata., jardín de los dioses o su Sonata para violín y pianocon recitativo en quechua, muestra una estética que evitó la comodidad y optó por el diálogo entre culturas, épocas y lenguas.

Su música no buscó aplausos fáciles. Era música para pensar, sentir, recordar. Reúne la tradición académica europea, los sonidos ancestrales de América Latina y una reflexión constante sobre la condición humana.

La palabra, la lengua y la gente.

Una de las facetas más admiradas de Rendón fue su relación con los idiomas. Ha dominado más de diez lenguas, incluidas varias lenguas indígenas, como la umbra y la kumba. No se acercó a ellos por curiosidad superficial, sino por profundo respeto y rigurosa investigación. Estudió, documentó y defendió estas lenguas como expresiones vivas de conocimiento y resistencia cultural.

Esa misma mirada recorrió sus casi 25 libros, en los que abordó la música, el arte y la cultura indígena desde una perspectiva que integraba ciencia, sensibilidad y pensamiento crítico. Para Rendón la investigación también fue un acto ético.

Maestro de generaciones

Además de su labor creativa, fue un entrenador incansable. Dio clases en universidades como la Universidad Nacional de Colombia, Antioquia, Tunja y la Universidad de Caldas. En el aula, como en la música, no se limitó a la transmisión de información: formó criterios, planteó interrogantes y sembró el respeto por la diversidad cultural.

Como director invitado trabajó con orquestas en Colombia y países europeos y participó en proyectos de alto nivel con conjuntos en Alemania, Suiza y Checoslovaquia. Allá donde estuvo dejó la huella de un creador que entendía la música como un encuentro.

Reconocimiento y legado

Su carrera ha sido reconocida con distinciones nacionales e internacionales, entre ellas la Medalla Smétana de la UNESCO, el Gran Premio Nacional de Música Sinfónica y el Premio Internacional Cristóbal Colón. Sin embargo, su mayor reconocimiento fue la coherencia de una vida dedicada al conocimiento y la creación.

Tras su muerte, se recordó que gran parte de su obra permanece resguardada en la Biblioteca Luis Ángel Arango, donde sus partituras, archivos, grabaciones y textos permanecen abiertos al público. Allí, su legado seguirá enganchando a las nuevas generaciones, como siempre quiso.

Una despedida que no es definitiva

«Llevo en mi obra signos imborrables de mi entorno, de mis viajes, de mi educación y de mi concepción del mundo y de la vida», escribió alguna vez. Esa frase resume una existencia que nunca estuvo divorciada de sus raíces ni de su tiempo.

Hoy Colombia despide a Guillermo Rendón García con agradecimiento y respeto. Su voz ya no suena en el presente, pero permanece en cada nota escrita, en cada lengua estudiada, en cada alumno educado. Su música no se apaga: se transforma en memoria, herencia y camino para los que vendrán.

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