En las cabeceras y en las zonas rurales de Guachené El miedo a mirar la puerta ronda entre sus 20.000 habitantes.
La violencia está desangrando a la gente.como viene señalando el alcalde de esta localidad del llano del norte del Cauca, Wilinton Mina Vidal, desde su localidad, pero también al Gobierno Nacional y buscando espacios en el Congreso de la República para levantar ese grito desesperado que refleja el sentir de una población, en su mayoría afrodescendiente.
Tiro que no discrimina
Son tiros que ya no discriminan. Cualquiera puede ser víctima, desde niños hasta adultos, afirmó Mina.
Al llamado del alcalde se suma el del Proceso de Comunidades Negras (PCN), asociación que expresó “su profunda preocupación y dolor por el agravamiento del conflicto armado, el aumento de los homicidios y el deterioro del tejido social en el municipio de Guachené y en el norte del departamento del Cauca, territorios históricamente habitados y defendidos por comunidades negras”.
“En los últimos meses, organizaciones de derechos humanos han reportado un aumento de ataques armados, asesinatos y masacres en la región, entre ellos, uno registrado en marzo de 2025, donde murieron tres personas -dos de ellas menores de edad-, y un ataque en septiembre que dejó dos jóvenes asesinados y tres mujeres heridas”, señala un documento del PCN.
Las balas les quitaron los sueños.
En los hogares lloran que esas balas le quitaron los sueños a Neisair Ramos Navas, así como a una adolescente de 14 años y a una niña de 7 años, que resultó herida y, aunque luchó contra la muerte y los médicos intentaron salvarla, su muerte fue inevitable horas después.
Esa es la masacre en la lista de crímenes que han colocado a Guachené como uno de los más violentos del Cauca, en 2025.
La tasa de mortalidad en los últimos dos años alcanzó 186,27 víctimas por 100.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, muy superior a la de Bogotá con 14,32 casos por 100.000 personas. El mayor número de asesinatos se da contra menores de edad, jóvenes y hombres adultos.
Las bandas, con miembros fuertemente armados, se han extendido por todo el municipio, llegando incluso a declarar la guerra a sangre y fuego en las redes sociales. Se graban entre sí, afirmando estar apuntando a otros grupos, uno de ellos con el nombre ‘Brooklyn’, por ejemplo.
“Pedimos la ayuda de la Fiscalía, del Ejército Judicial. También pedimos las inversiones sociales necesarias, porque el tema de la Fuerza Pública Guachené debe haber acompañado a nuestro municipio”, dijo el alcalde. Sólo hasta el 15 de octubre ya eran 35 los fallecidos en un municipio de 20.000 habitantes, destacó el dirigente local.
«Es un índice demasiado alto. Es un municipio donde hay asesinatos de niños, de niñas, de inocentes, de trabajadores», reiteró el alcalde, que hace un mes hizo esa angustiosa llamada ante la Comisión Séptima del Senado y ante el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, que también estuvo presente.
«No es posible que tengamos que asistir a un velorio, donde hay una madre llorando por dos niños, que fueron asesinados en una sola noche. Esa no es razón para que nosotros, como alcalde, soportemos este tipo de situaciones. Realmente vemos que en esos momentos estamos solos y la única esperanza que tenemos, por favor, es tener al alcalde, a los concejales, al presidente de la junta y preguntarnos ¿qué vamos a hacer?», agregó Mina.
“Cae un inocente, cae la Fuerza Pública y no ha pasado nada respecto a la solución de este problema. Aquí estamos todos”, fue parte del grito del presidente.
«La última situación presentada en Guachené, ocurrida recientemente, cobró la vida de Benyn Alexis Banguero Duque y Juan Francisco Molina Balanta, dos jóvenes pertenecientes al pueblo negro, cuyos sueños fueron arrebatados por la violencia que continúa degradando la convivencia y la esperanza en los territorios”, indicaron en el PCN.
Esos homicidios ocurrieron a principios de noviembre. “El Ministerio de Igualdad y Equidad lamenta profundamente el fallecimiento de Benyn Alexis Banguero Duque, hecho que duele a las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras”, dijeron en esa cartera del Gobierno Nacional, el pasado 6 de noviembre.
«Expresamos nuestra solidaridad y apoyo a su familia, en especial a Karim Banguero, funcionario del Viceministerio de Étnicas y Campesinos», señaló el mismo Ministerio de Igualdad.
Una acera está casi desolada.
Esta violencia no sólo ha afectado al área urbana. También la zona rural. En el pueblo de Obando ya hay más de 50 viviendas abandonadas en el municipio.
“Nos está dejando la mitad del municipio”, comentó un joven de este pueblo, que prefirió mantener su nombre en reserva.
«Mira esas casas de allá. (…) Treinta o más quedaron vacías. «La gente ya no quiere vivir con el shock», añadió.
Según denuncias de la comunidad, en los últimos días cuatro familias más decidieron salir con sus pertenencias en bolsas de basura y cajas improvisadas.
«Ya no somos prósperos, el miedo nos desplaza», afirmó otro residente de mediana edad.
Explicó que muchos dejaron atrás cultivos, esperanzas y planes de vida, porque “no vale la pena vivir con el miedo pegado al cuerpo”.
“¿Cómo podemos olvidar a un líder que conocimos y a niños inocentes, nuestros hijos, que han sido el blanco de una bala?” dijo otro residente.
Habitantes que resisten, que piden ayuda a gritos
Por supuesto, algunos se han mantenido en el camino de Obando. Uno de ellos, en voz baja, marcado por el miedo, describe cómo ha cambiado su vida.
«Antes la puerta se quedaba abierta, la gente pasaba a saludar. Ahora, cuando cae la noche, cierro la puerta, cierro las ventanas, me escondo en mi casa. Vivo asustado, pero no puedo salir», susurra.
«Ya no salgo de noche. Si me llama un amigo, lo pienso mil veces si voy. ¿Por qué arriesgarme? Esta guerra no es nuestra, pero vivimos sus consecuencias», añadió.
Y hay quienes no pueden soportarlo más. Familias completas que empacaron lo poco que tenían, dejando atrás sueños, tierras y raíces.
Un llamado urgente a la acción
La voz de Guachené está dirigida al Estado, a los medios de comunicación, a quienes aún creen que las promesas de paz pueden sobrevivir al tiroteo. No piden frases bonitas: exigen seguridad real, acompañamiento, protección para quienes se quedan.
“Somos gente de trabajo, de sueños”, comentó otro vecino de Guachené. “Lo único que queremos es volver a vivir sin miedo”, afirmó.
El 26 de noviembre, vecinos de esta vereda se movilizaron hasta la alcaldía del municipio para exigir más seguridad ante todos estos hechos violentos.
“Que nos echen la mano los que nos gobiernan”, expresó la comunidad.
MICHEL ROMOLEROUX Y CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsales de EL TIEMPO
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