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Entramos en una nueva era de la robótica impulsada por la IA y Disney es su escaparate perfecto – En un click

Entramos en una nueva era de la robótica impulsada por la IA y Disney es su escaparate perfecto

 – En un click

Desde hace décadas, Disney es pionera en dar vida a sus personajes a través de la animatrónica, una parte ya clásica de sus parques temáticos que les aporta esa ‘magia’ que encandila a niños y no tan niños. Sin embargo, desde hace un tiempo trabajan en ir más allá de la mano de los últimos avances en robótica e IA para que la experiencia acabe siendo aún más auténtica. Por esta razón recientemente anunciado que Olaf, el pequeño muñeco de nieve de la franquicia Frozen, llegaría a sus parques como el primer personaje robótico completamente autónomo.

Tal y como anunció la compañía, Olaf debutará en los parques de Hong Kong y París durante 2026. Lo interesante es que aquí no hablamos de un simple autómata, sino que sus ingenieros han aplicado el aprendizaje por refuerzo y utilizado los últimos avances en robótica para replicar con precisión los movimientos del personaje.

Las partes internas de Olaf.

Un escenario controlado. La robótica que convive con nosotros más allá de la experimentación ha estado tradicionalmente anclada a objetivos funcionales y específicos, desde robots industriales hasta cuadrúpedos que atraviesan terrenos complejos. Disney sabe que hay un nicho donde pueden aprovechar las capacidades de esta tecnología para ‘dar vida’ a sus personajes y, como no podía ser de otra manera, seguir vendiendo entradas a sus parques.

En este sentido, los parques temáticos se convierten en escenarios perfectos para la experimentación y desarrollo de la robótica avanzada, ya que son entornos controlados donde los robots pueden interactuar con miles de personas cada día, aprender de esas interacciones y perfeccionar sus comportamientos, siempre bajo supervisión.

El desafío técnico que plantea Olaf. De acuerdo a el papel publicado por Disney Research Hub (y el vídeo interesante publicado en su canal), la creación de Olaf planteó ciertos problemas. El personaje tiene una cabeza enorme sostenida por un cuello diminuto, pies pequeños sin piernas visibles y un estilo de caminar que no respeta las leyes físicas reales. Para solucionarlo, los ingenieros diseñaron un sistema de patas asimétricas (una invertida respecto a la otra) escondidas bajo un «faldón» de espuma de poliuretano que simula su cuerpo de nieve. Este faldón no sólo oculta la mecánica interna, sino que absorbe impactos y permite pasos de recuperación sin romper la ilusión visual.

Esquema de aprendizaje por refuerzo que aplica políticas para modificar su comportamiento

al igual que ellos explican Para los ingenieros responsables de su desarrollo, cada articulación facial, desde los ojos hasta la mandíbula, está controlada por enlaces mecánicos esféricos y planos que permiten una expresividad total manteniendo pequeños actuadores ocultos bajo el disfraz.

La clave: laaprendizaje por refuerzo. En lugar de programar manualmente cada movimiento, el equipo entrenó a Olaf utilizando el aprendizaje por refuerzo guiado por animaciones de referencia creadas por artistas. De acuerdo a explicado Kyle Laughlin, vicepresidente senior de Walt Disney Imagineering, dijo a Variety que «un proceso que solía llevar años ahora se puede realizar en días y semanas».

riendo cuenta que el sistema genera millones de simulaciones donde el robot aprende a caminar, mantener el equilibrio y emular gestos exactamente como lo haría un niño que aprende a moverse. Pero no se trata sólo de caminar, ya que la IA también debe captar esa chispa de personalidad que haga reconocible al personaje. Y para ello, sus responsables explican que se utilizaron recompensas específicas que premiaban la imitación precisa del ciclo animado original.

Ruido y temperatura. Dos obstáculos técnicos que amenazaban con arruinar la credibilidad del robot. Por un lado, el sonido, ya que los pasos robóticos eran demasiado mecánicos y ruidosos. De acuerdo a ellos cuentan Sus responsables introdujeron una recompensa adicional durante el entrenamiento que penalizaba los cambios bruscos en la velocidad vertical del pie al tocar el suelo. De esta forma consiguieron reducir el ruido medio de cada pisada de casi 82 ​​dB a tan solo 64 dB, todo ello sin comprometer significativamente su marcha.

El segundo problema fue el sobrecalentamiento. Y su delgado cuello alberga pequeños actuadores que deben soportar el peso de su gran cabeza, cubierta también por un traje aislante. La solución implicó alimentar datos de temperatura en tiempo real al sistema de inteligencia artificial mediante un modelo térmico integrado en la simulación. Así, cuando los actuadores se acercan al límite de 80°C, el sistema ajusta sutilmente la postura para reducir el par motor antes de que se produzca algún daño.

Un ecosistema colaborativo acelerado por Newton. Detrás del salto tecnológico está Newton, un motor de física desarrollado conjuntamente por NVIDIA, Google DeepMind y Disney Research anunciado durante el GTC 2025 el pasado mes de marzo. «Así es como vamos a entrenar robots en el futuro», afirmó el propio Jensen Huang, CEO de NVIDIA, en la última conferencia GTC mostrando la tecnología.

Newton permite simular con precisión cómo interactúan los robots con objetos deformables como telas o alimentos, algo crucial para personajes disfrazados como Olaf, y está diseñado para integrarse con MuJoCo, el motor de física que ya utiliza Google DeepMind para simular movimientos articulares complejos.

De BDX a Olaf. Los droides bípedos BDX inspirados en Star Wars, que debutaron en Galaxy’s Edge en el otoño de 2023 y desde entonces han aparecido en eventos como SXSW o incluso filmando escenas de la próxima película «Mandalorian and Grogu», fueron el paso inicial de Disney hacia esta tecnología. Según Laughlin, la compañía tiene «una hoja de ruta sólida» para desplegar personajes más autónomos, con mayor expresividad e interactividad en parques temáticos y cruceros. Esta idea está prevista en el plan anunciado por Disney para invertir 60 mil millones de dólares durante la próxima década sobre nuevas atracciones.

Datos valiosos. La llegada de este tipo de tecnología a sus parques También les proporciona infraestructura reutilizable.. Y las técnicas utilizadas en Olaf, como el diseño compacto asimétrico, sus sistemas térmicos o su control basado en la reducción acústica, también podrán aplicarse a futuros personajes con morfologías igualmente extrañas.

Además, hay que tener en cuenta que los robots operarían diariamente bajo la mirada del público en todo momento, algo que se convierte en una ventaja, ya que cada interacción genera datos valiosos sobre cómo mejorar su comportamiento. Ante lo que parece ser una inminente llegada de nuevos robots humanoides impulsados ​​por IA, Disney puede terminar siendo un cliente muy rentable en esta nueva era de la robótica y también un poderoso aliado para que las startups de robótica nos convenzan de que necesitamos una.

Imágenes | Centro de investigación de Disney

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