


La capital del Atlántico se encuentra en estado de alerta institucional máxima. Lo que presenta el Gobierno Nacional como paso decisivo hacia la pacificación de la región —la instalación de una mesa de diálogo sociojurídico—, Es recibido por la Alcaldía Distrital y los sectores de seguridad como un riesgo de proporciones sísmicas.
En los próximos días, los líderes de las dos estructuras criminales más sanguinarias del Caribe, ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’, Serán trasladados a cárceles de la ciudad para iniciar conversaciones de paz.
La noticia ha caído como un balde de agua fría sobre la alcaldía de Alejandro Char.
A través de un comunicado oficial, La administración distrital expresó su «sorpresa» y preocupación, advirtiendo que esto El traslado se decidió sin la necesaria coordinación técnica entre el Distrito, el Gobierno y el Gobierno Nacional.
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Alias Castor con Digno Palomino, ahora archienemigos Foto:archivo privado
Para comprender el miedo de las autoridades locales, es necesario revisar la estela de violencia que ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’ han dejado en el departamento del Atlántico durante la última década.
‘Los Costeños’: Bajo el mando histórico de alias ‘Castor’, Esta estructura ha monopolizado el negocio de las extorsiones a comerciantes, transportistas y ganaderos. Se les atribuyen masacres, desmembramientos y control de rutas de microtráfico en el sureste de Barranquilla y el municipio de Soledad.
‘Los Pepes’: Dirigida por alias ‘Digno Palomino’, esta organización nació de una violenta escisión de ‘Los Costeños’. La guerra fratricida entre ambos grupos ha disparado la tasa de homicidios en la ciudad, convirtiendo barrios enteros en campos de batalla por el control del territorio y los ingresos ilícitos.
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El fantasma de las prisiones como centros de mando
Las bandas que han sembrado el terror en Barranquilla habrían puesto en la mira a Otty Patiño. Foto:EL TIEMPO y Cronos
Uno de los puntos más críticos resaltados por el Distrito es la vulnerabilidad del sistema penitenciario local. La experiencia histórica de Barranquilla ha demostrado que, en el pasado, Transferencias similares permitieron que las cárceles de la ciudad se convirtieran en «centros de mando criminal».
«Hubiera sido importante establecer una coordinación técnica para que la mesa de diálogo no se convierta en un escenario de fortalecimiento de la ilegalidad», advirtió la Alcaldía, subrayando el temor de que, desde sus nuevas células, los Patrones reactivan extorsiones y órdenes de sicariato que se había visto disminuida por su reclusión en prisiones de máxima seguridad en el interior del país.
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Desde la Administración Distrital siempre hemos apoyado los esfuerzos de paz de este y anteriores gobiernos, pero debido al alto perfil criminal de las personas que serán trasladadas a nuestro territorio hubiera sido importante poder establecer una coordinación técnica permanente entre el Distrito, el Gobierno y el Gobierno nacional a fin de evaluar los posibles efectos de dicho traslado y tomar las respectivas medidas de seguridad ciudadana.
Elecciones 2026: La seguridad amenazada
Jorge Eliécer Díaz Collazos cuando fue trasladado a La Dorada. Foto:suministrado
El traslado se produce en un momento político muy sensible.
Con el calendario electoral 2026 en marcha para elegir nuevo Congreso y PresidenteLa presencia de estos cabecillas en el territorio plantea dudas sobre la transparencia y seguridad de las elecciones.
La Alcaldía ha hecho un llamado urgente a la Comisaría de Paz y a la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) para Establecer canales de comunicación permanentes. El objetivo es anticipar cualquier alteración de la convivencia que pueda surgir como consecuencia del “empoderamiento” de estas estructuras en medio de las mesas de diálogo.
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¿Paz o retirada estratégica?
Alias Castor y su padre Foto:archivo privado
Si bien el Gobierno Nacional apuesta por el desmantelamiento de estas bandas a través del diálogo, en Barranquilla la pregunta es si las estructuras están listas para la paz o si se trata de un repliegue estratégico para recuperar el control territorial perdido. Los ciudadanos, que todavía recuerdan las granadas lanzadas contra los comercios y los panfletos amenazadores, ven con escepticismo el regreso de quienes han sido sus principales autores.
“Desde la Administración Distrital siempre hemos apoyado los esfuerzos de paz de este y anteriores gobiernos, pero debido al alto perfil criminal de las personas que serán trasladadas a nuestro territorio hubiera sido importante poder establecer una coordinación técnica permanente entre el Distrito, el Gobierno y el Gobierno nacional a fin de evaluar los posibles efectos de dicho traslado y tomar las respectivas medidas de seguridad ciudadana y fortalecimiento penitenciario para que los penales de la ciudad no se conviertan en centros de mando criminal y la mesa de diálogo en un escenario de fortalecimiento de la ilegalidad”, dice la alcaldía en un comunicado liberación.
La decisión queda en manos del Gobierno Nacional, que debe demostrar que tiene la capacidad control de la mesa y que el traspaso no se traducirá en un nuevo pico de violencia para el Atlántico.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
Juan Montaño
Editor de EL TIEMPO