
Dormir ocho horas diarias religiosamente es para muchos un objetivo que casi nunca logran alcanzar, ya que las alarmas suenan demasiado pronto y los días se alargan, acumulando una deuda de sueño que intentamos saldar el sábado por la mañana. Pero aquí la pregunta es obligada: ¿conseguimos algo durmiendo 10 horas el sábado?
La respuesta. Aquí la ciencia ha querido investigar el debate sobre si hacer esta técnica del sueño de recuperación los fines de semana es útil o es un parche temporal. Y la verdad es que hay un sinfín de opciones diferentes que hacen que no tengamos un ‘sí’ o un ‘no’.
Escudo cardiovascular. A primera vista, la ciencia parece darle la razón a las personas que deciden que el fin de semana es para dormir, ya que varios estudios apuntan a que es bastante positivo para nuestra salud. Uno de ellos analizó a más de 90.000 personas y concluyó que el grupo que acumuló más sueño compensatorio el fin de semana tenía menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas. Y más concretamente, estas personas tenían hasta un 20% menos de riesgo de sufrir una enfermedad coronaria.
Por otro lado, otro estudio utilizó datos de las encuestas NHANES realizadas en 2018 y observó una asociación entre recuperar horas de sueño y una menor prevalencia de enfermedades cardiovasculares, algo que destaca especialmente en pacientes que duermen menos de 6 horas a la semana.
Hay letra pequeña. En la ciencia hay puntos contrarios, ya que los investigadores, cuando afirman métodos de medición y miran más allá de los cuestionarios autocumplimentados, la realidad es más compleja. He aquí un estudio con 70.000 personas que usado Los acelerómetros para medir objetivamente el sueño arrojaron un jarro de agua fría sobre la evidencia anterior al señalar que el sueño compensatorio de fin de semana no está asociado con una menor mortalidad o menos eventos cardiovasculares.
Más alteraciones. Al margen de todo ello, diferentes revisiones científicas señalan que la evidencia es heterogénea, señalando que dormir más el fin de semana no siempre consigue corregir problemas como la sensibilidad a la insulina, que se ve alterada tras días anteriores de restricción de sueño. Y ahora se sabe que biológicamente la falta de sueño desencadena procesos complejos como resistencia a la insulinala actividad del sistema nervioso simpático y la inflamación sistémica.
Y todo esto no se puede arreglar en un fin de semana tonto durmiendo unas horas más, ya que haría falta una regulación del sueño mucho más larga para volver a tener un sistema biológico optimizado.
Más allá del corazón. Aunque solemos centrarnos en el motor de nuestro cuerpo, la realidad es que existen efectos mucho más allá de eso. En el caso de la salud mental, la ciencia sugiere que la recuperación del fin de semana conlleva un menor riesgo de depresión.
Pero otros artículos sobre calidad de vida relacionada con la salud sugieren que la duración «óptima» del sueño de recuperación no es la misma para todos, y puede variar mucho según el sexo y el cronotipo de cada individuo.
El veredicto. Ahora mismo la ciencia nos dice que existe una asociación, pero no una coincidencia comprobada. De esta forma, intentar saldar la deuda de sueño el fin de semana es sin duda mejor que seguir durmiendo poco los siete días de la semana, pero no es una máquina del tiempo metabólica. Lo que hay que tener en cuenta es que el efecto final dependerá de cuánto déficit lleves durante la semana y de cuántas horas intentes conseguir, pero al final el consejo médico al que debemos atenernos es que el objetivo es tener constancia en el descanso diario para que sea lo más óptimo posible.
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En | Hemos aceptado que el «sueño profundo» es el estándar de calidad del sueño: la ciencia apunta en otra dirección