En Colombia, según Encuesta Nacional de Calidad de VidaEl 13,5% de los hogares colombianos tiene al menos una persona con discapacidad, de los cuales el 46,7% requiere cuidados. La persona que realiza la actividad de cuidado es una persona del mismo hogar en 34,9 casos; y sólo el 2,1% de los cuidadores reciben una compensación. El 30% de estos cuidadores tuvo que dejar de trabajar para dedicarse al cuidado. Además, según esta investigación, el 82,1% de los cuidadores son mujeres que conviven en la misma casa que una persona con discapacidad.
Este panorama muestra que en el país el cuidado de personas con discapacidad es una actividad femenina, no remunerada, realizada por mujeres que conviven con personas con discapacidad, porque en su mayoría son madres, esposas, hijas, hermanas, nueras e incluso nueras de personas con discapacidad. Estos cuidadores suelen ser mujeres que han tenido que dejar su trabajo para dedicarse al cuidado. Algunos ya son adultos mayores que brindan cuidados las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y que no tienen la posibilidad de sustraerse a esta obligación. Esta circunstancia se combina con malos hábitos de autocuidado por parte de los cuidadores, lo que pone en riesgo su salud física y mental. Esto se debe principalmente al paradigma de entender la discapacidad que la asume como un problema del individuo y su familia, convirtiendo la actividad de cuidado en una carga individual, privada y permanente.
Afortunadamente, una perspectiva ética cautelosamentecuyos fundamentos entienden el cuidado como una necesidad inherente a la vida humana y no humana, está involucrado en las recientes discusiones sobre economía del cuidado, que se llevan a cabo a nivel político en el país. Así, el trabajo de cuidados forma parte de la economía del cuidado y, por tanto, las personas que se reconocen como cuidadores son aquellas que realizan trabajos de cuidados directos e indirectos, remunerados o no, incluidos los cuidadores de personas con discapacidad.
Uno de los efectos más recientes de la adopción de la ética del cuidado en el país es el reciente reconocimiento el derecho a cuidarentendido como un derecho individual y colectivo. Este reconocimiento contribuye a visibilizar la alta vulnerabilidad de las personas que se dedican al cuidado, y la necesidad de brindar las condiciones necesarias para realizar esta actividad con dignidad, privilegiando el autocuidado. Este reconocimiento del cuidado como un derecho se basa en la premisa de que: el verdadero fundamento de la vida es la interdependencia, por lo que Colombia debe avanzar en la creación de una sociedad del cuidado donde el cuidado sea entendido como una responsabilidad colectiva y no como una carga individual y privada.
Como derecho, el cuidado es considerado un pilar del bienestar individual y colectivo, y su defensa implica la remoción de desigualdades estructurales que se han establecido en torno a esta actividad, tales como: la concentración del cuidado en las mujeres y la invisibilidad de su valor como trabajo, que atenta contra la dignidad de las personas que lo desempeñan.
Si bien esta perspectiva del derecho al cuidado avanza en el reconocimiento del valor de esta labor y de las necesidades de cuidado de los cuidadores de personas con discapacidad; Es necesario avanzar en procesos comunitarios que consoliden redes de apoyo en torno a la atención a las personas con discapacidad y hacia el empoderamiento de sus grupos, para evitar soluciones reduccionistas a problemas socioeconómicos complejos de la atención.
Ignorar el papel dominante que desempeña la comunidad en la construcción de una sociedad de cuidados puede respaldar la idea de un enfoque basado únicamente en proporcionar subsidios o apoyo financiero a hogares para personas con discapacidad. Un enfoque comunitario permite procesos colectivos de construcción de territorios de cuidado que no sólo se preocupan por garantizar cuidados básicos a las personas con discapacidad, sino que se llevan a cabo de acuerdo con el principio de cuidado, es decir, entendiendo el cuidado no como una relación asimétrica, heterónoma y dominante entre cuidador y receptor de cuidados, sino como una relación recíproca de voluntad y flujo de retorno de la vida que se produce de acuerdo con el automóvil. su autonomía.
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miércoles 3.12.2025
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Gloria Isabel Bermúdez