

En el ámbito tecnológico se suele decir que Europa regula mucho e innova poco. Esta obsesión regulatoria es algo que a menudo se critica a la Unión Europea, pero ha logrado importantes avances técnicos en tecnología (un Airdrop universal y la estandarización del USB-C). Sin embargo, es cierto que, en determinados ámbitos, otros países nos han adelantado hacia la derecha. En materia espacial, es evidente: China está invirtiendo mucho y SpaceX está liderando el camino en cohetes reutilizables. Europa quiere ponerse manos a la obra y ha anunciado una megaproyecto.
Uno de los más de 900 millones de euros para encontrar su propio SpaceX.
En breve. Noviembre de 2023 marcó el punto de inflexión para las ambiciones espaciales europeas. La ESA anuncio el European Launcher Challenge, una iniciativa para fomentar la competencia entre los proveedores europeos de lanzamientos orbitales, promover un ecosistema diverso para acceder al espacio, desarrollar soluciones rentables y, sobre todo, mejorar la autonomía europea en el transporte espacial.
Durante este tiempo, ha adjudicado contratos por hasta 169 millones de euros a cinco empresas que tendrán el cometido de desarrollar estos procesos, siendo el español Espacio PLD una de ellas. Era fundamental que los Estados europeos respondieran con financiación y ya tenemos los resultados. Hace unos días, la ESA publicó el ‘Documento 100’ que detalla cada una de las inversiones realizadas por los participantes. ¿Cantidad final? 902,16 millones de euros para financiar el programa espacial.
No necesario: vital. No sólo los países con empresas involucradas en el desarrollo han puesto dinero: hay otros que no tienen planes de producción, pero sí han comprometido fondos para el programa. Responde a los movimientos que se vienen produciendo en el mundo desde hace casi cuatro años.
Si la ESA y Europa quieren ser relevantes en el espacio, deben ser autosuficientes, tal como lo son Rusia, Estados Unidos y China. El problema es que no fue así. Cuando Rusia invadió Ucrania, se cortó el acceso a los cohetes Soyuz. El Ariane 5 europeo se retiró en 2023 y el Ariane 6 ha sufrido una serie de percances importantes antes de su primer vuelo en el verano de 2024.
Esto va más allá de enviar astronautas a la ISS: implica que, sin cohetes, no se pueden poner en órbita satélites críticos como los satélites de navegación Galileo o el telescopio Euclid. Europa tuvo que doblarcon muchos opinionesante SpaceX y desde la propia dirección de la ESA firmaron el acuerdo con un “no nos queda otra opción”.
muéstrame el dinero. Con esos 902 millones de euros, Europa busca soberanía, algo que está haciendo en otros ámbitos (rearme, por ejemplo), porque entiende que no puede confiar en acuerdos geopolíticos que, en un momento u otro, pueden romperse. Las mayores apuestas las han hecho los países que más interés tienen en el programa:
- Alemania Es el que más ha aportado: un total de 363 millones de euros.
- Francia Es el segundo con unos 179 millones de euros.
- España realizará una aportación de 169 millones de euros.
- Reino Unido unos 144 millones de euros.
Y luego, como decimos, otros países como Noruega con 29 millones de euros directamente al European Launcher Challenge, pero cada país aporta otra cantidad a otros programas de la ESA. Las cantidades son astronómicas y van a la patria de cada uno. En el caso de España, por ejemplo, 36,77 millones van a PLD Space para desarrollar el MIURA 5 y otros 132 millones al sector de la construcción de cohetes en Elche.
los elegidos. Y las empresas que recibirán el grueso de la financiación para desarrollar sus programas, que luego venderán a la ESA, son las siguiente:
- Isar Aeroespacial – empresa alemana que se desarrolla el cohete Spectrum para transportar cargas útiles medianas.
- Fábrica de cohetes de Augsburgo – También alemana, trabaja en el lanzador RFA One que ya está en fase de pruebas.
- MaiaSpace – ella es francesa desarrollo Tecnología de aterrizaje vertical reutilizable. Esta es una pieza clave para reducir el precio de cada lanzamiento, que es lo que está consiguiendo SpaceX con sus cohetes.
- Espacio PLC – El español que se desarrolla el MIURA 5, un lanzador de clase pequeña, así como una familia de cohetes reutilizables llamada Miura Next.
- Orbex – Compañía británica que planea albergar lanzamientos desde el puesto avanzado de Saxavord en las Islas Shetland y está desarrollo el Primer A.
pies de plomo. Pese a la ambición del proyecto y de las empresas implicadas, hay que ir con cierto escepticismo, precisamente por lo que comentaba al principio del artículo: el deseo regulatorio. Mientras que el modelo americano ha permitido dar rienda suelta a las ambiciones de SpaceX, con enormes inversiones y la NASA recurriendo a la empresa de Musk para poner a sus astronautas en órbita, Europa ha mantenido un modelo de fuerte supervisión gubernamental.
Recientemente, algunas voces ellos preguntaron si Europa podría crear una industria de cohetes reutilizables, teniendo en cuenta que es algo que requiere unas condiciones de mercado específicas que no se han cultivado en el territorio. Precisamente ahí es donde la ESA quiere poner el parche con su European Launcher Challenge gracias a un cambio de políticas y de inversiones.
Desde 2023, la inversión privada en tecnología espacial se ha disparado en Europa y las instituciones han punto a un cambio de rumbo para “recuperar la soberanía en materia de acceso al espacio”. Sólo queda ver cómo las cinco empresas desarrollan sus sistemas, algo que sucederá antes de finales de 2027 con vistas a las misiones de la ESA hacia 2030.
Imágenes | OrbexIsar Aeroespacial, ESA, MaiaSpaceRFA
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