El anuncio del Gobierno presidente gustavo petro sobre el aumento del salario mínimo para 2026 desató alertas en el sector hotelero de Santa Marta.
A pocas horas del decreto, los hoteleros del departamento se pronunciaron para advertir que la medida tendrá efectos directos y estructurales en el funcionamiento diario de los hoteles, agencias de viajes formales y operadores turísticos.
Para el sindicato, el impacto no se limita al valor del salario base. Dicen que la industria hotelera funciona 24 horas al día, 7 días a la semana, los 365 días del año, con recargos nocturnos, dominicales y festivos que amplifican cualquier ajuste salarial. En una actividad donde el servicio depende del talento humanoel aumento se traduce en un aumento inmediato de los costos fijos.
Omar García Silva, presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena, Explicó que el turismo es uno de los mayores generadores de empleo en el país.
“Según cifras sectoriales, el turismo aporta más del 7% del empleo nacional y, en territorios como Santa Marta y Magdalena, se consolida como uno de los principales impulsores del trabajo formal, especialmente de jóvenes y mujeres”, anotó.
Ese peso laboral explica por qué la decisión golpea duramente al sector hotelero. «El aumento del salario mínimo tiene un efecto inmediato en nuestra estructura de costes. En un sector que depende de los recursos humanos para garantizar la calidad del servicio«Este tipo de decisiones, si no van acompañadas de medidas de alivio, afectan directamente la sostenibilidad del empleo formal», afirmó García Silva.
La recuperación aún está en marcha
Aunque el turismo ha dado señales de reactivación, el gremio advierte que muchas empresas aún se encuentran en el proceso de recuperación tras la pandemia. Deudas acumuladasLas inversiones pospuestas y una demanda que aún no ha alcanzado los niveles previos a la pandemia significan que el margen de maniobra es limitado.
Santa Marta es una ciudad que depende del turismo. Foto:Ayuntamiento
En este contexto, un aumento salarial sin medidas compensatorias -dicen- puede obligar a ajustar turnos, aplazar contrataciones o frenar inversiones en modernización e infraestructuras, justo cuando los destinos compiten por calidad y precio.
Uno de los puntos más sensibles para el sector es la competencia desigual con los parahoteles y otras formas de alojamiento informal. En ciudades turísticas Al igual que Santa Marta, esta oferta representa una proporción significativa del mercado y no asume las mismas cargas laborales, impositivas y regulatorias que el sector formal.
«Hoy el mayor riesgo para la competitividad del destino no es la falta de demanda, sino la informalidad. Cada aumento de los costos laborales, sin un control efectivo de la hotelería paralela, termina por debilitar a quienes cumplen con la ley y generan empleo digno», destacó García Silva.
Aspecto general del Centro Histórico de Santa Marta. Foto:Ayuntamiento
El sindicato alerta también del efecto multiplicador de la subida salarial en otros costes operativos: suministros, servicios, transporte y logística. Esta presión, sostienen, se puede trasladar a los precios finales que pagan los visitantes, restando competitividad frente a otros destinos nacionales e internacionales.
«El impacto no es sólo en la nómina. Es una cadena que empieza en el salario y acaba afectando a las tarifas, a la inversión y a la capacidad de competir», explican los empresarios del sector, que temen un inicio de año con inflación de costes y un menor margen operativo.
Llamado a medidas de ayuda
Desde Cotelco Magdalena, el mensaje al Gobierno Nacional es de respeto, pero también de urgencia. El sindicato pide que, en paralelo al aumento del salario mínimo, se adopten medidas de alivio para los sectores intensivos en empleo: incentivos fiscales, reducción de cargas no salariales y acciones contundentes contra la informalidad.
«El turismo no es sólo una actividad económica, es un tejido social que sostiene a comunidades enteras. Proteger al sector hotelero y turístico significa proteger miles de empleos formales y la estabilidad económica de Santa Marta y Magdalena», concluyó García Silva.
El debate apenas comienza. Mientras el Gobierno defiende el aumento como una medida de justicia social, los hoteleros advierten que, sin políticas complementarias, el costo podría pagarse en empleo, inversión y competitividad del principal motor económico del Caribe colombiano.
Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv